El sondeo, realizado entre el 6 y el 24 de noviembre y al que respondieron 131 compañías, revela que un 36 % de las firmas contempla desarrollar capacidad de suministro fuera de China y que un 32 % prevé obtener insumos en otros mercados, mientras que un 43 % aún no ha tomado una decisión estratégica.
La mayoría de las empresas consultadas ya se ha visto afectada o espera verse afectada por las medidas chinas, que abarcan minerales de tierras raras, tecnologías ligadas a baterías de litio, materiales superduros y controles de carácter extraterritorial sobre productos que incorporan componentes procesados en China.
Según el informe, el impacto más inmediato se observa en los plazos de entrega: un 40 % de los encuestados indica que los procedimientos de aprobación han añadido más de dos meses a sus tiempos de suministro, mientras que otro 34 % señala retrasos de entre uno y dos meses. Ninguna empresa afirma no haber sufrido demoras.
Las dificultades se concentran en el proceso de solicitud de licencias de exportación ante el Ministerio de Comercio chino.Casi un 40 % denuncia falta de transparencia, un 21 % considera poco claros los requisitos, y un 40 % asegura que los expedientes superaron el límite oficial de 45 días fijado por las autoridades para la tramitación.
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Algunas compañías expresaron preocupación por la cantidad de información sensible que deben facilitar, incluida propiedad intelectual.
Los problemas no terminan tras la concesión de la licencia: un 42 % señala retrasos adicionales en aduanas, y un 26 % afirma que estos cuellos de botella han añadido una semana o más a la salida de mercancías previamente autorizadas.
Las interrupciones de suministro afectan tanto a exportadores con fábricas en China como a productores europeos que dependen de insumos chinos.
El 60 % prevé interrupciones "moderadas o significativas" si todos los controles anunciados se aplican plenamente, y un 13 % teme sufrir interrupciones de producción.
El presidente de la Cámara, Jens Eskelund, advierte de que las autoridades chinas "han añadido incertidumbre" a las operaciones de las empresas de los Veintisiete en el gigante asiático, coincidiendo con un periodo de fricciones comerciales generalizadas entre Pekín y Bruselas.
Por su parte, el vicepresidente de la institución, Stefan Bernhart, recomendó establecer "a corto plazo" un "sistema general de licencias", lo que proporcionaría, a su juicio, "una estabilidad y una predecibilidad muy necesitadas".
La encuesta se produce tras varios episodios de tensión derivados de las restricciones impuestas por Pekín en los últimos meses, incluidas las aplicadas en abril sobre numerosas categorías de tierras raras y derivados, que llevaron a algunas empresas europeas a detener temporalmente líneas de producción.
Pese a la suspensión parcial de ciertas medidas tras la cumbre de noviembre entre China y Estados Unidos en la ciudad surcoreana de Busan, parte del régimen de control permanece activo y continúa afectando a cadenas de suministro que dependen de componentes o materiales procesados en China.
