Tres niñas que huyeron de Kabul a España ya sueñan con su futuro en voz alta

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Bilbao (España), 7 dic (EFE).- Hace solo un mes que Hania (13), Haida (11) y Asinat (8) han vuelto a soñar en voz alta con su futuro tras huir de Afganistán y refugiarse en España, un horizonte en el que se ven como "business woman", abogada y jueza respectivamente, las dos últimas para ayudar a otras mujeres que, como ellas, han visto sus derechos cercenados en su país.

Son palabras que estas niñas no podían pronunciar hasta ahora que su tía, Mahdia Bahrami, refugiada en España desde 2021, las ha salvado al traerlas al país junto a su madre tras unos meses agónicos de espera desde Irán, donde ya habían sido amenazadas con ser deportadas a Afganistán.

Lo cuenta Mahdia junto a su hermana, Zinab Ghulami, en una entrevista a EFE, en la que recuerda cómo fue el reencuentro entre ambas, el pasado 5 de noviembre, cuando Zinab y sus tres hijas llegaron a Bilbao (norte).

"Después de tres años que yo he estado esperando todos los días, todos los días yo venía a la oficina de (la Comisión Española de Ayuda al Refugiado) CEAR para hablar con la abogada para que por favor me ayudara", relata la joven entre sollozos mientras su hermana, también emocionada, trata de consolarla.

Sus lágrimas ahora son diferentes a las derramadas en los últimos años, desde que los talibanes tomaron Kabul, la ciudad donde ambas vivían desde hacía 10 años, e impusieron un régimen que asfixia a las mujeres prohibiéndoles estudiar, trabajar e incluso caminar sin un hombre de su familia por la calle.

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Mahdia consiguió escapar entonces y ha vivido los últimos años como refugiada en Bilbao junto a su hijo de tres años, pero su hermana aún estaba atrapada en Kabul con sus tres hijas y en una situación muy crítica desde que su marido, que trabajaba para el anterior Gobierno afgano, "salió un día de casa y no volvió".

Desde que perdieron al padre de familia, el riesgo de que los talibanes obligaran a Zinab e incluso a sus hijas a casarse con uno de ellos era cada vez más real: "No miran la edad, si tiene un poco de altura dice que se casen con los talibanes para traer niños para ellos", explica Mahdia.

Ante este riesgo, la joven pidió ayuda desesperada a CEAR, que extendió el estatuto de refugiada de Mahdia a su hermana y sus tres hijas, que tuvieron que salir de Afganistán a Irán para pedir los visados que les permitieran llegar a España.

En el país vecino vivieron unos angustiosos meses de espera y a contrarreloj, en los que llegaron a pagar una multa de 1.200 dólares porque les caducó el permiso de estancia y recibieron un último aviso: si no salían antes del 31 de octubre, la familia sería a devuelta a su país.

"Y una vez que una mujer de Afganistán entra en Afganistán, es imposible que salga", sentencia Mahdia.

Finalmente, tras recibir el apoyo del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Zinab y sus tres hijas consiguieron el permiso para viajar el 29 de octubre y Mahdia pudo comprar los vuelos para traerlas a España con la ayuda de su jefa.

De momento, viven todas juntas en el pequeño piso de Mahdia y, cuando Zinab aprenda un poco de español, podrá incorporarse a la tienda en la que trabaja su hermana y seguir así, de alguna forma, con el oficio familiar al que se dedicaban en Afganistán y que fue cerrado por los talibanes porque en él trabajaban mujeres.

La tía de la niñas asegura que las pequeñas ahora están muy contentas porque pueden ir al parque y esperan con emoción el ansiado momento de poder ir al colegio.

Su madre sabe que conseguirán todo lo que se propongan: "Son muy inteligentes, cuando estaban en casa (en Afganistán) todos los días estaban aprendiendo con YouTube", comenta a través de su hermana.

Mientras Mahdia relata aún con los ojos vidriosos los planes de un futuro anhelado por toda la familia, Hania, Haida y Asinat observan con una sonrisa a su tía: no entienden lo que dice en un idioma que aún es desconocido para ellas pero saben que, por fin, sus lágrimas son de alegría.