"En 2026, nuestras agencias de seguridad e inteligencia profundizarán la cooperación con socios regionales y globales para eliminar todas las amenazas a la seguridad nacional. Seguimos comprometidos con la protección de las vidas, la propiedad y la integridad territorial de nuestro país", afirmó Tinubu en su discurso de Año Nuevo, recogido por medios locales.
El presidente hizo referencia a los ataques aéreos lanzados de manera conjunta con EE.UU. el pasado día 24 contra objetivos del grupo terrorista EI en el noroeste del país africano.
"Nuestra nación sigue enfrentándose a amenazas a la seguridad por parte de elementos criminales y terroristas decididos a perturbar nuestro modo de vida. En colaboración con socios internacionales, incluyendo a EE.UU., se tomaron acciones decisivas contra objetivos terroristas", aseveró.
"Desde entonces, nuestras Fuerzas Armadas han mantenido operaciones contra redes terroristas y bastiones criminales en todo el noroeste y el noreste", añadió.
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El Gobierno y las Fuerzas Armadas nigerianas confirmaron la pasada semana estos hechos, solo un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara los bombardeos.
Según el Pentágono, los ataques requirieron el lanzamiento de una decena de misiles Tomahawk desde un navío de la Armada estadounidense desplegado en el Golfo de Guinea, y provocaron "múltiples" víctimas en el estado de Sokoto, cerca de la frontera con el vecino Níger.
El pasado noviembre, Trump denunció, sin aportar pruebas, una supuesta "masacre" de cristianos en Nigeria, anunció la designación del país como "de especial preocupación" (categoría reservada para las naciones implicadas en "graves violaciones de la libertad religiosa") y amenazó con una posible intervención militar.
El Gobierno nigeriano aseguró entonces que tomaba nota de las declaraciones del mandatario republicano, pero afirmó que esas acusaciones "no reflejan la realidad sobre el terreno".
El noreste de Nigeria sufre ataques del grupo yihadista Boko Haram desde 2009, una violencia que empeoró a partir de 2016 con el surgimiento de su escisión, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP).
Ambos grupos pretenden imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.
Boko Haram y el ISWAP han matado a más de 35.000 personas -muchas de ellas musulmanas- y han causado unos 2,7 millones de desplazados internos, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos oficiales.
