Paralelamente, grupos de agricultores del suroeste, epicentro de las movilizaciones de diciembre contra el sacrificio de los rebaños afectados por la dermatosis bovina, desafiaron hoy el frío y los decretos que prohíben las acciones de protesta en las carreteras para bloquear las principales rutas en los alrededores de Toulouse.
Además del temor a una mayor competencia de los países latinoamericanos y al malestar por la gestión de la dermatosis bovina, los agricultores buscan manifestar con sus protestas el hartazgo por los altos costos de los fertilizantes.
Por esas razones, y ante todo por la inminencia de la firma del acuerdo con Mercosur, que se espera el próximo día 12, el presidente de la Coordinación Rural, Bertrand Venteau, afirmó hoy en radio France Inter la determinación de los agricultores de llegar mañana a París para expresar sus "quejas" de forma "pacífica" en "lugares simbólicos" antes sea "colándose por (el río) Sena" ante los "despliegue" de controles policiales en las carreteras.
Debido al "riesgo de desorden público", varias prefecturas del país, incluida Occitania y Alta Garona, en el sureste, han emitido órdenes de prohibición de acciones de protesta en las carreteras antes de que la Coordinación Rural lanzase su convocatoria.
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El líder del principal sindicato agrícola, la FNSEA, Arnaud Rousseau, reiteró que el acuerdo UE-Mercosur representaba el "símbolo" de lo que los agricultores no quieren para la agricultura europea.
Las presiones al presidente francés, Emanuel Macron, y al primer ministro, Sébastien Lecornu, llegaron hoy también desde el campo político para que se opongan claramente a la adopción del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur.
El líder del partido Los Republicanos, Bruno Retailleau, llegó a plantear hoy la posibilidad de una "declaración de censura contra el gobierno" si Macron vota el viernes a favor del Mercosur.
El gobierno francés aún no ha declarado claramente si votará en contra del acuerdo, pero mantiene que el tratado no es "ni justo ni equitativo" e "inaceptable en su estado actual", reiteró hoy la portavoz del Ejecutivo, Maud Bregeon, en el Senado.
Para el Gobierno francés es urgente reducir la tensión en el sector agrícola, hacia el que ha hecho varios gestos en los últimos días, como la prohibición a partir de mañana de productos agrícolas tratados con cinco fungicidas y herbicidas cuyo uso no está permitido en la UE por un período máximo de un año, a la espera de que la Comisión Europea adopte las medidas "adecuadas", según un decreto publicado hoy en el Diario Oficial.
Las sustancias prohibidas en cuestión se utilizan para tratar frutas y hortalizas procedentes de Sudamérica y de otros lugares del mundo.
Otro de sus caballos de batalla ha sido evitar los recortes en la Política Agrícola Común (PAC).
Por eso, Macron saludó anoche la primera señal de apoyo proviene de la Comisión Europea (CE), que propone liberar 45.000 millones de euros, que se asignarán, a partir de 2028, para apoyar al sector agrícola.
Francia se ha puesto asimismo al frente de una coalición de países (Polonia, Italia, Austria, Portugal, Rumanía e Irlanda) para obligar a la CE a ceder en el Mecanismo de Ajuste de Emisiones de Carbono (MCCA) para los agricultores, quienes alegan que actualmente incrementa el coste de los fertilizantes nitrogenados en 4.000 euros anuales de media para cada explotación.
