Durante un evento realizado en conjunto con autoridades locales y mujeres indígenas, la mandataria mexicana subrayó la necesidad de reconocer el papel central de las mujeres de los pueblos originarios en la historia, el presente y el futuro del país.
“Colocar seis monumentos dedicados a mujeres indígenas en el Paseo de la Reforma es un acto de justicia histórica y de profundo significado simbólico para la nación”, señaló.
Explicó que no se trata solo de nuevas esculturas en el espacio público, sino de un “reconocimiento explícito” a quienes han sostenido desde sus comunidades y a lo largo de los siglos la vida cultural social y espiritual de México.
Sheinbaum destacó que las esculturas representan “la grandeza de las mujeres indígenas”, su sabiduría transmitida de generación en generación, su vínculo con la tierra y sus formas comunitarias de organización.
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Añadió que honrarlas en un espacio emblemático de la capital implica reconocer que la transmisión cultural “no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro de la patria”, además de enviar “un símbolo firme contra el racismo, el clasismo y el machismo”.
La gobernante mexicana subrayó que, durante mucho tiempo, las mujeres indígenas fueron invisibilizadas o relegadas en el relato nacional, por lo que su presencia en la avenida Reforma -tradicionalmente dedicada a héroes y gestas históricas- representa un cambio de fondo.
“Ahora, junto al paseo de las heroínas que inauguramos hace algunos años, afirmamos que las mujeres indígenas son parte fundamental de la historia y que su dignidad no admite jerarquías ni exclusiones”, afirmó.
Sostuvo que los monumentos y los nombres en el espacio público son legados para futuras generaciones y advirtió que “el silencio histórico es una forma de violencia que somete, que aniquila y determina un presente y un futuro”.
En ese sentido, afirmó que estas esculturas “reivindican la memoria histórica” y la grandeza cultural de México.
Entre las figuras representadas mencionó a la mujer de Palenque, Tecuichpo, señora Seis Mono, y Malintzin, sobre esta última, Sheinbaum se detuvo para cuestionar la visión tradicional que la ha señalado como símbolo de traición.
“Esa interpretación responde más a una necesidad de culpar que a una comprensión profunda de nuestra historia”, afirmó, al señalar que Malintzin fue una mujer indígena que utilizó su palabra y su conocimiento lingüístico para sobrevivir en un contexto de violencia y despojo.
“Reconocerla hoy no es reabrir viejas heridas, no. Es cerrar una deuda histórica”, dijo, al sostener que en su figura hay mediación, inteligencia y complejidad, “no traición ni vergüenza”.
Sheinbaum concluyó que colocar a las mujeres indígenas “en el centro de la patria” es reconocer la grandeza del país. “Sin las mujeres indígenas no se entiende la historia de México”, afirmó.
