El exmandatario ultraderechista, de 70 años, cumple una condena de 27 años de cárcel en una sede de la Policía Federal en Brasilia por planear un golpe de Estado para mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 contra el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro irá al hospital DF Star, donde recientemente estuvo internado por más de una semana. Allí le realizarán una tomografía computarizada de cráneo, una resonancia magnética y un eletroencefalograma, según la decisión judicial consultada por la AFP.
La decisión de la corte de autorizar su traslado ocurre después de varios pedidos de la defensa y una primera negativa del juez a cargo de la causa, Alexandre de Moraes, que ayer había pedido más detalles.
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Caída
Ese día, la esposa de Bolsonaro, Michelle, dijo en sus redes sociales que el exmandatario había sufrido una caída en la madrugada y se había golpeado la cabeza con un mueble.
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La policía informó que fue atendido tras el incidente y el médico policial había constatado “lesiones leves” , sin necesidad de traslado hospitalario.
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Sin embargo, la defensa alegó un “riesgo concreto e inmediato” para su salud por “sospechas” de traumatismo craneal y solicitó más exámenes.
Los abogados calificaron la negativa de Moraes como una “violación de derechos”.
Estado clínico
En una última revisión de ayer, su médico Brasil Caiado encontró a Bolsonaro “aletargado, con un ligera caída en el párpado izquierdo, presión arterial normal y signos de mareo”, según explicó a medios.
Esta será la segunda salida de Bolsonaro desde su encarcelamiento en noviembre.
El exmandatario había regresado a prisión el 1º de enero, tras una cirugía de hernia inguinal y varios procedimientos para aliviar sus crisis de hipo. La Corte Suprema rechazó ese mismo día un tercer pedido de prisión domiciliaria.
Bolsonaro lidia también con secuelas de una puñalada en el abdomen durante un acto de campaña en 2018, que requirió varias cirugías.
