Bessent explicó a través de un mensaje en la red social X que la medida se aplicará a los vehículos nuevos ensamblados en Estados Unidos y comprados entre 2025 y 2028.
El encargado del Tesoro explicó que "los contribuyentes podrán deducir hasta 10.000 dólares anuales en intereses de préstamos para automóviles, independientemente de si detallan sus deducciones o utilizan la deducción estándar".
La Administración Trump justifica esta iniciativa de deducción diciendo que se espera reducir los costos mensuales y que la compra de un automóvil sea más asequible para las familias.
La medida se enmarca en la política industrial y comercial impulsada por Trump desde su vuelta al poder en 2025, centrada en incentivar la producción manufacturera nacional mediante aranceles, beneficios fiscales selectivos y restricciones a las importaciones.
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Durante su mandato, el sector automotriz estadounidense se vio beneficiado por protecciones comerciales frente a vehículos y componentes extranjeros, aunque fabricantes y analistas advirtieron de un aumento de costos de producción y de precios finales para los consumidores debido a esas mismas barreras.
