"Estados Unidos es una potencia establecida, pero que poco a poco se va distanciando de algunos de sus aliados y se está liberando de reglas internacionales que hasta hace poco todavía promovía, ya sea en materia comercial, en ciertos elementos de seguridad o en ciertos foros", subrayó el jefe de Estado francés.
En ese foro, Macron alertó también sobre el hecho de que en este momento las grandes potencias, como Estados Unidos, Rusia y China, presentan "una verdadera tentación de repartirse el mundo".
"Las instituciones del multilateralismo funcionan cada vez con menos eficacia. Nos encontramos en un mundo de grandes potencias con una verdadera tentación de repartirse el mundo", afirmó Macron, tras alertar también sobre lo que llamó una creciente "agresión neocolonial" en las relaciones diplomáticas.
Y añadió: "Rechazamos el nuevo colonialismo y el nuevo imperialismo" y "también rechazamos el vasallaje y el derrotismo".
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El discurso de Macron se produce en el contexto de la operación militar estadounidense del pasado fin de semana en Venezuela para capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y tomar el control de país latinoamericano, así como con la ambición reiterada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de hacerse con Groenlandia incluso, si es necesario, por la fuerza.
"Es la ley del más fuerte", lamentó Macron, que citó también la guerra en Ucrania de la "potencia desestabilizadora" rusa, que pronto cumplirá cuatro años, y las tentaciones de China de invadir Taiwán, así como su "agresividad comercial cada vez más desenfrenada".
Ante ese panorama, el jefe del Estado francés apeló a "no resignarse" a que Francia o la Unión Europea sean una potencia "moral", en este "escenario de guerra" y de "brutalización" que corre el riesgo de "borrar" la influencia de la UE en el mundo.
Por ello, abogó por una mayor "autonomía estratégica" de la UE frente a Estados Unidos y China en materia comercial, donde el bloque comunitario tiene el "doble problema" de la "agresividad china y los aranceles estadounidenses", y de seguridad.
Abogó, por ello, por el rearme y a establecer una agenda "acelerada" centrada en la "preferencia europea" y la simplificación, y a que la UE defienda y fortalezca, por ejemplo, su normativa que regula el sector tecnológico, y contra el que arremete desde hace meses Trump, en concreto la Ley de Servicios Digitales (DSA, en sus siglas en inglés) y la Ley de Mercados Digitales (DMCA).
"La legislación europea, como la DSA y la DMCA, son dos normativas que deben defenderse y fortalecerse", subrayó el presidente francés, al defender el "escudo democrático" que prepara Bruselas para defenderse de las injerencias y en el que París va a contribuir tomando "iniciativas".
Macron también pidió la implementación, a partir de este año, de una agenda "acelerada" para las preferencias comerciales europeas, enfatizando la importancia de la "simplificación del mercado único y del mercado único de capitales, porque esta Europa de 450 millones de habitantes realmente necesita existir" y "ser más real".
Sin citar directamente al acuerdo que el próximo lunes, previsiblemente, firmará la UE con el Mercosur, Macron incidió en la importancia de que se incluyan clausulas espejo en los acuerdos comerciales para garantizar que los productos que entran en el mercado europeo son conformes a la normativa del club comunitario.
Ese es precisamente uno de los motivos que aduce Francia, que es uno de pocos países de la UE que se opone frontalmente a la firma del acuerdo con Mercosur el próximo lunes, para pedir más garantías para proteger fundamentalmente a sus agricultores, que llevan meses protagonizando protestas en el país.
"Nuestra agenda económica para defender nuestro interés es muy simple. El primero es la protección, lo que no es proteccionismo, sino asumir que no somos simplemente un mercado que se debe integrar, sino una potencia industrial, comercial, aduanera, que debe protegerse también frente a reglas desleales", dijo Macron.
Abogó igualmente por un "multilateralismo eficaz" y, por ello, dijo que va a utilizar la presidencia del G7, que su país ejerce este año, para impulsarlo, porque cree que esa es la respuesta para los grandes desequilibrios mundiales y evitar la fragmentación.
En ese sentido, manifestó que su prioridad de que la cumbre del club, integrado por Francia, Estados Unidos, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá, que se celebrará en junio en la localidad alpina de Evián, será "no hacer del G7 un club anti-China o un club anti-BRICS", el grupo de los grandes emergentes en el que además del gigante asiático están Brasil, Rusia, India y Sudáfrica.
