Rusia sube la presión sobre Guliaipole en Zaporiyia, mientras Ucrania resiste en el frente

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Leópolis (Ucrania), 8 ene (EFE).- La ciudad ucraniana de Guliaipole, un nudo logístico en el sur de la región de Zaporiyia, se ha convertido en el epicentro de los combates, junto con Pokrovsk y Kúpiansk -en las regiones de Donetsk y Járkov, respectivamente-, mientras las fuerzas de Kiev siguen luchando para frenar los avances graduales de un enemigo numéricamente superior.

Pese a las nevadas y las temperaturas bajo cero, las fuerzas rusas mantienen una alta presión a lo largo del frente. El parte matinal del Estado Mayor ucraniano de este jueves informaba de 275 combates en las últimas 24 horas, en los que Moscú recurre en gran medida a asaltos de infantería apoyados por drones y aviación.

Tras haber penetrado los rusos en Guliaipole a finales del año pasado, la ciudad es ahora, según el Ejército ucraniano, una 'zona gris' en la que ningún bando tiene un control firme y en la que ambos ejércitos luchan por edificios y distritos individuales.

Las unidades rusas se infiltran en pequeños grupos de entre dos y cuatro soldados, aprovechando los huecos en las líneas de la infantería ucraniana y abren fuego a corta distancia, causando bajas entre los operadores de drones y artillería ucranianos, informa la plataforma de monitoreo DeepState.

El analista militar Oleksandr Kovalenko, del grupo Resistencia Informativa, afirmó este jueves que pese a ello las tropas ucranianas han conseguido ralentizar los avances de los rusos dentro de Guliaipole.

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Sin embargo, Rusia ha activado ahora asaltos contra la ciudad desde el sur, con el objetivo de capturar sus vías férreas para abastecerse, como parte de una campaña para amenazar la capital regional de Zaporiyia, destacó Kovalenko.

Mientras que los actuales contactos diplomáticos se ven dominados por la cuestión del Donbás, del que Moscú reclama un control total, las fuerzas rusas están buscando puntos vulnerables en las defensas ucranianas e intentando avanzar allí donde sea posible, dijo a EFE Oleksí Mélnik, analista militar del Centro Razumkov.

Destacó que Moscú considera como propias también las regiones ucranianas de Zaporiyia y Jersón y tampoco ha abandonado sus ambiciones de hacerse con otras zonas, como Odesa.

Los recientes avances rusos en Zaporiyia se deben a que Ucrania ha tenido que transferir sus mejores unidades a la defensa de Pokrovsk y Kúpiansk, lo que ha debilitado la defensa del frente del sur, señaló el analista.

En Pokrovsk, las tropas rusas han penetrado recientemente en los distritos del norte, pero no han conseguido hasta ahora capturar la ciudad entera, ni la cercana Mirnohrad, y los ucranianos mantienen el control sobre algunas partes y repelen los intentos enemigos de cercarles.

En Kúpiansk, los ucranianos siguen eliminando grupos de soldados rusos que se quedaron aislados de la fuerza principal tras un contraataque exitoso del ejército defensor.

Las dificultades de Rusia por hacerse con la relativamente pequeña Kúpiansk demuestra que sus posibilidades de amenazar seriamente el gran centro industrial de Zaporiyia son escasas si no se produce un súbito colapso ucraniano, añadió Mélnik.

Los datos de DeepState muestran que Rusia conquistó en 2025 un total de 4.336 kilómetros cuadrados, la cifra anual más alta desde 2022.

Se trata de una "gran pérdida", en particular para los residentes desplazados de unas ciudades que han quedado reducidas a escombros por los bombardeos, dijo Mélnik, pero por otra parte representa solo el 0,72 % del territorio total de Ucrania y su captura ha tenido un enorme coste para el ejército invasor, señaló.

Mientras que los drones rusos son capaces de penetrar cada vez más allá de la línea del frente, ninguna de las partes dispone en estos momentos de la fortaleza para dar un giro a la situación en el campo de batalla, subrayó y agregó que al ritmo actual Rusia tardaría 30 meses en conquistar lo que queda de Donetsk.

La velocidad de los progresos rusos se ha reducido bruscamente en el Año Nuevo y esta primera semana de febrero Moscú solo ha tomado 48 kilómetros cuadrados, según Kovalenko.

Atribuye la circunstancia a las condiciones invernales y a que las fuerzas rusas se han quedado estancadas en cinturones de ciudades pequeñas y medianas como Chásiv Yar, Limán y Kostiantinivka, donde los defensores emplean tanques y artillería, menos dependiente de la meteorología que los drones.

Aunque Ucrania adolece de falta de reservas y no puede detener todavía los avances rusos, sus fuerzas están agotando progresivamente al enemigo, señaló Kovalenko.

"Los rusos sólo se detendrán cuando no les quede nadie con quien atacar. Hacer que esto ocurra es la tarea principal de Ucrania para 2026", concluyó.