León XIV: "Estamos asistiendo a un auténtico cortocircuito de los derechos humanos"

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Ciudad del Vaticano, 9 ene (EFE).- El papa León XIV lamentó hoy que el mundo vive "un auténtico cortocircuito de los derechos humanos" y advirtió de que derechos como la libertad de expresión, de conciencia, la libertad religiosa e incluso el derecho a la vida "están siendo restringidos en nombre de otros pretendidos nuevos derechos".

"El propio marco de los derechos humanos está perdiendo su vitalidad y dejando espacio para la fuerza y la opresión", añadió el pontífice en un discurso ante los embajadores acreditados ante la Santa Sede.

El papa estadounidense destacó la necesidad de "reafirmar con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano".

"Rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo", proclamó el papa en referencia al aborto y otras prácticas como la subrogación o la eutanasia.

León XIV expresó la "profunda preocupación" de la Santa Sede por los "proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de acceder al llamado 'derecho al aborto seguro'" y calificó de "deplorable" que se asignen recursos públicos para suprimir la vida en lugar de invertirlos en apoyar a las madres y las familias.

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Sobre la práctica de la subrogación criticó que convierte la gestación en un "servicio negociable" que "viola tanto la dignidad del niño, que queda reducido a un producto, como de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso generativo y alterar la vocación relacional original de la familia".

Y en relación a la eutanasia, afirmó: "la sociedad civil y los Estados también tienen la responsabilidad de responder de manera concreta a las situaciones de vulnerabilidad, ofreciendo soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y promoviendo políticas de auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas falsas de compasión como la eutanasia".

Para León XIV también es "doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente", según dijo en otro momento de su discurso.

"Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan", agregó.

En su opinión "desafortunadamente, esto tiene otras consecuencias que terminan restringiendo los derechos humanos fundamentales, empezando por la libertad de conciencia. En este sentido, la objeción de conciencia permite a las personas rechazar obligaciones legales o profesionales que entran en conflicto con principios morales, éticos o religiosos profundamente arraigados en sus vidas personales".

Citó en este sentido el rechazo al servicio militar en nombre de la no violencia, o el rechazo por parte de médicos y profesionales de la salud a participar en prácticas como el aborto o la eutanasia.

"La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo" reivindicó el pontífice quien no obstante lamentó que "en este momento de la historia, la libertad de conciencia parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos".