En ausencia del rey Mohamed VI, el príncipe heredero, de 22 años, acaparó la atención mediática al asistir al partido inaugural del torneo entre Marruecos y Comoras, donde conversó con los jugadores, saludó a árbitros y aficionados y realizó el saque de honor, bajo la lluvia, en el nuevo estadio Moulay Abdellah de Rabat, que él mismo inauguró hace unos meses.
Su presencia volvió a ser viral en redes sociales y medios durante el partido de octavos de final de la CAN del domingo entre Marruecos y Tanzania, al que asistió junto a su madre, la princesa Lalla Salma -divorciada del rey Mohamed VI-, su hermana, la princesa Lalla Khadija, y amigos, y del que circularon vídeos en lo que se les veía celebrar el gol de Brahim que dio a Marruecos el pase a los cuartos de final.
No es la primera vez que Moulay el Hassan protagoniza un acto de este nivel, ya que en los últimos dos años ha ido consolidando su proyección pública con una creciente agenda institucional y diplomática.
En octubre pasado recibió, por encargo de su padre el rey Mohamed VI, a la selección sub-20, campeona del Mundial de Chile; en noviembre de 2024 recibió al presidente chino, Xi Jinping, en el aeropuerto de Casablanca durante una escala técnica, y en junio del mismo año presidió el inicio de las obras de la futura planta desalinizadora de la ciudad.
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Para el politólogo Mohamed Chakir, el creciente protagonismo público del príncipe heredero responde a "una estrategia de posicionamiento político y de consolidación de su imagen como futuro monarca".
En declaraciones a EFE, el experto señaló que esta línea sigue la política del rey Mohamed VI, que, a diferencia de Hassan II, implicó a su heredero desde una etapa temprana en la vida pública, y añadió que la presencia del príncipe en la inauguración de la CAN coincidió con la difusión de imágenes junto a su madre y su hermana en la plaza Yamaa el Fna de Marrakech, un espacio de fuerte simbolismo.
Estas apariciones, según el analista marroquí, refuerzan la imagen del príncipe y proyectan a Marruecos internacionalmente.
El creciente protagonismo de Moulay el Hassan coincidió con el progresivo retorno a la escena pública de su madre, la princesa Lalla Salma, de 47 años, tras una ausencia prolongada desde 2018, cuando la revista 'Hola' informó sobre su divorcio de Mohamed VI, sin que hubiera un anuncio oficial de la Casa Real marroquí.
Según Chakir, la aparición "progresiva y medida" de Lalla Salma forma parte de una estrategia para reforzar la imagen de cohesión de la familia real: "La familia es uno de los pilares de la legitimidad de la monarquía y la imagen de estabilidad familiar proyecta, a su vez, estabilidad política en un sistema centrado en la institución monárquica".
Moulay el Hassan, nacido el 8 de mayo de 2003, recibió desde su infancia una educación que, según analistas y prensa marroquí, le prepara para asumir el liderazgo del país.
Al igual que su padre y su abuelo, cursó primaria y secundaria en el Colegio Real de Rabat. En 2020 obtuvo el bachillerato en ciencias económicas y sociales y actualmente cursa un doctorado en relaciones internacionales y ciencias geoestratégicas, tras completar un máster en la Universidad Politécnica Mohamed VI, un centro de educación superior sin ánimo de lucro y una referencia en la formación de élites del país.
Según el semanario 'Al Ayam' -que dedicó recientemente un especial sobre la vida estudiantil del príncipe-, su etapa universitaria combina economía, política y relaciones internacionales con la formación monárquica tradicional, integrando rigor académico, apertura cultural y una presencia regular en cumbres internacionales y grandes eventos junto a su padre o solo.
Moulay el Hassan fue ascendido en agosto pasado al rango de coronel mayor con motivo del vigésimo sexto aniversario de la entronización de Mohamed VI.
A diferencia del modelo español, donde la princesa Leonor lleva a cabo tres años de formación militar obligatoria, en Marruecos no se anuncia ninguna trayectoria militar oficial para el príncipe heredero, aunque según 'Al Ayam' se deja abierta la posibilidad de entrenamientos limitados de carácter simbólico.
