IRENA cierra su asamblea más polémica por Trump reivindicando las energías renovables

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Abu Dabi, 12 ene (EFE).- La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) cerró este lunes en Abu Dabi su Asamblea General anual rodeada de polémica al celebrarse días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciase la retirada de esta entidad, un batacazo económico que intentará suplir ante un panorama energético limpio "irreversible".

De formalizarse la decisión de la administración de Trump, Estados Unidos dejará de aportar el 22 % del presupuesto del organismo con sede en la capital de Emiratos Árabes Unidos (EAU), un año que se prevé complicado y en el que ostenta la presidencia la República Dominicana.

La viceministra de Innovación y Transición Energética de la República Dominicana, Betty Soto, afirmó a EFE que "hay planes de contingencia ante la salida de cualquier Estado miembro".

"Dentro de la de la asamblea ya hemos ido estado identificando potenciales mecanismos para recuperar, por así decir, ese porcentaje de impacto económico, que va a tener dentro del presupuesto", según Soto, que no aportó más detalles.

Ayer, en un encuentro con periodistas, entre ellos EFE, el director general de IRENA, Francesco La Camera, dejó claro que la decisión se tiene que depositar en Alemania para que se formalice y a partir de ahí, Washington ya no estará obligado a abonar la cuota, que junto con China es el país principal que financia a la agencia.

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Desde Al Dhafra Solar PV2, la mayor planta fotovoltaica del mundo en un mismo espacio ubicada al sur de Abu Dabi, el director de operaciones del gigante renovable emiratí Masdar, Abdulaziz Alobaidli, defendió la justicia energética.

"Mientras algunas políticas y algunos mercados están dando un paso atrás, vemos otras políticas y otros mercados avanzando", aseveró a EFE, sin hacer referencia a la decisión de Trump, de la que prefirió no comentar dado que "cada país tiene su propia política y sus propias decisiones".

Preguntado por si Masdar podría cubrir una parte del porcentaje que EE. UU. dejará de pagar a IRENA, el director de operaciones de la empresa estatal emiratí señaló que no son un país, sino una empresa, aunque le complace "ayudar a todos los que comparten los mismos valores".

"Creemos en la justicia energética, así que estamos hablando con todos los socios potenciales interesados ​​en las energías renovables", concluyó.

Desde que regresó al poder el pasado enero, Trump ha frenado las políticas de energías renovables en su país, y el último 'hachazo' ha sido el de retirarse de 66 entidades -la gran mayoría que promueve las energías limpias- por ir en contra de los intereses de Estados Unidos.

El año pasado, el 92 % de la nueva capacidad eléctrica instalada en el mundo fue renovable.

La segunda y última jornada de IRENA, el primer evento energético de 2026 enmarcado en la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW), que dura hasta el jueves, ha tenido también otra protagonista: la inteligencia artificial (IA).

La directora general adjunta de IRENA, Gauri Singh, apuntó en un discurso que "de manera alentadora" están viendo que los operadores de centros de datos recurren "cada vez más a la energía renovable".

"Sin embargo, suministrar energía renovable y electricidad limpia las 24 horas del día requiere redes modernizadas, carteras diversificadas de renovables, almacenamiento y un diseño de mercado flexible, y aquí es donde la coherencia de las políticas resulta fundamental", manifestó.

Por ello, reivindicó dos dinámicas: "la IA que impulsa la transición energética y la transición energética que posibilita la IA", por lo que "ninguna puede tener éxito sin la otra".

No obstante, esta es sólo "una cara de la ecuación" porque añadió que, a medida que se entra en esta nueva era digital de los sistemas energéticos, la cooperación internacional será "indispensable".

"La expansión global de los centros de IA y de la computación impulsada por IA está provocando un aumento estructural de la demanda de electricidad, a menudo a una escala comparable a la de ciudades de tamaño medio", adujo.

Sin estas bases, insistió, la IA corre el riesgo de "ampliar vulnerabilidades en lugar de aportar valor a nivel de sistema y excelencia", y "ningún país puede abordarlo de manera aislada".

Actualmente, más de mil millones de personas utilizan diariamente las herramientas de inteligencia artificial generativa, y cada interacción consume energía, alrededor de 0,34 vatios/hora por prompt, lo que suma hasta 310 gigavatios/hora al año, una cifra equivalente al consumo anual de electricidad de más de 3 millones de personas en un país africano de bajos ingresos, según publicó la Unesco el pasado julio.

Al respecto, Joan Groizard, secretario de Estado de Energía de España, país que ostenta este año la vicepresidencia europea en IRENA, se mostró prudente al indicar que "no todo tiene que utilizar IA", y que todavía se está "tratando de encontrar la mejor manera de hallar un terreno común".