En un informe publicado hoy, resultado de un amplio trabajo científico en el que han participado medio centenar de expertos de diversas disciplinas, la ANSES identifica "numerosos riesgos posibles" para los adolescentes, sobre todo para su salud mental, y recomienda que sólo se les dé acceso a las que estén "concebidas y con parámetros para proteger su salud".
En la práctica, eso equivale a impedir que se conecten a las que utilizan actualmente, de las que considera particularmente dañinos los "dispositivos de captación de la atención potentes a los que los adolescentes son particularmente vulnerables".
Los expertos implicados en el estudio subrayan que el modelo económico de las redes sociales busca conseguir que los usuarios estén conectados el mayor tiempo posible con fines comerciales, y eso se concreta en estrategias de captación de la atención.
Esas estrategias consisten, entre otras cosas, en ofrecer contenidos ultrapersonalizados y que explotan algunas de las que son las necesidades propias de los adolescentes o atractivas para su edad, como las interacciones y las comparaciones sociales, las sensaciones fuerte, la asunción de riesgos o la búsqueda de reconocimiento por parte de sus pares.
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La ANSES recuerda que en Francia la mitad de los adolescentes dedican entre dos y cinco horas al día a su teléfono móvil, en particular para conectarse a las redes sociales y que el 58 % de los que tienen entre 12 a 17 años afirman que las consultan cada día y que la mayor parte publican sus propios contenidos o comparten y comentan los de otros.
Señala una larga lista de efectos negativos de las redes sociales para este colectivo, empezando por el retraso de la hora a la que se van a dormir y la alteración del sueño, que conlleva irritabilidad, tristeza y favorece los síntomas depresivos.
También hace hincapié en que al compartir continuamente contenidos centrados en la apariencia física, asociados a los ideales sobre el cuerpo que circulan se pueden exacerbar comportamientos alimentarios aberrantes y contribuir a la desvalorización personal.
Igualmente explica que los algoritmos de personalización de contenidos amplifican la exposición a comportamientos de riesgo que pueden llegar a tentativas de suicidio.
Y que el anonimato o la impresión de poder actuar de forma anónima propicia amenazas y actos de cíberviolencia y cíberacoso, que tienen repercusiones sobre la salud mental de las víctimas.
El estudio pone en evidencia que las chicas se ven más impactadas por todos esos efectos que los chicos por diversos factores, ya que ellas utilizan más redes sociales muy visuales, sufren más presión social sobre los estereotipos de género, son con más frecuencia víctimas del cíberacoso y parecen dar más importancia a los contenidos por una mayor implicación emocional.
El trabajo de la ANSES llega a unos días de que comience el debate parlamentario de un proyecto de ley del Gobierno para prohibir las redes sociales a los menores de 15 años, así como el uso de los móviles en los liceos.
