Durante la reunión, Li afirmó que China y Canadá cuentan con una "fuerte complementariedad económica" y un amplio margen para profundizar la cooperación, y señaló la disposición de Pekín a impulsar el crecimiento estable del comercio bilateral y a ampliar la colaboración en áreas como la energía limpia, la agricultura moderna, las tecnologías digitales y el sector aeroespacial, informó la cadena estatal CCTV.
El primer ministro chino subrayó asimismo la importancia de reactivar los intercambios a distintos niveles y de ofrecer un entorno empresarial "justo y no discriminatorio" para las compañías de ambos países, al tiempo que animó a más empresas canadienses a invertir en China.
También abogó por reforzar los contactos entre pueblos, incluidos los ámbitos educativo, cultural y turístico, y por una mayor coordinación en foros multilaterales como Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio y el G20.
Por su parte, Carney expresó, de acuerdo a la televisión estatal china, la voluntad de Ottawa de profundizar el diálogo con Pekín y de avanzar en la cooperación en comercio, energía y contactos entre sociedades, además de reiterar el apoyo canadiense al multilateralismo y al sistema de comercio internacional.
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El dirigente, jefe del Partido Liberal canadiense, señaló igualmente el interés de su país en fortalecer la colaboración en cadenas de suministro y en sectores estratégicos.
Tras las conversaciones, ambos primeros ministros presenciaron la firma de varios documentos de cooperación en áreas como el comercio y las aduanas.
En paralelo, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, se reunió con su homóloga canadiense, Anita Anand, y destacó la necesidad de despejar "interferencias" y reforzar la confianza mutua para favorecer un desarrollo "estable, sólido y sano" de las relaciones bilaterales.
Posteriormente, la portavoz de Exteriores Mao Ning evitó entrar en el origen de esas interferencias, una cuestión planteada en relación con terceros países, y recalcó que lo relevante es el compromiso compartido de China y Canadá para aportar un impulso positivo a sus vínculos "bajo las nuevas circunstancias".
La visita de Carney, la primera de un primer ministro canadiense a China en casi una década, se produce tras años de fricciones derivadas de disputas comerciales y de seguridad, y en un momento en que Ottawa busca diversificar sus relaciones económicas en un escenario internacional marcado por crecientes tensiones comerciales.
Los vínculos entre China y Canadá comenzaron a tensarse a partir de 2018, cuando Ottawa arrestó a Meng Wanzhou, directiva de Huawei, a petición de Estados Unidos, a lo que Pekín respondió con la detención de los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor y la aplicación de sanciones comerciales.
La situación mejoró parcialmente en 2021 con la liberación de Meng, Kovrig y Spavor, pero en 2023 volvió a empeorar cuando la inteligencia canadiense denunció injerencias de Pekín en sus elecciones generales y expulsó a un diplomático chino.
