"Estamos en contra de una intervención militar en Irán. El propio Irán debe solucionar los auténticos problemas que tiene. Desde luego esto tiene una dimensión de relaciones internacionales, que son las sanciones", dijo Fidan.
Abogó por "no perder ninguna oportunidad" para resolver por vías diplomáticas "los problemas del asunto global nuclear" con Irán, en referencia a las sospechas de que Teherán tiene ambiciones de dotarse de armamento nuclear.
Fidan insistió que Irán es un país "vecino y amigo" que comparte con Turquía "una frontera que no ha cambiado en siglos" y recordó que Ankara ya se opuso a los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán durante la llamada guerra de los 12 días en verano pasado.
"Desde luego no aprobaríamos que se repitiera algo así. Nosotros queremos que los problemas se resuelvan mediante el diálogo", insistió el ministro.
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Sin entrar en evaluaciones de las protestas populares iniciadas a finales de diciembre, que según algunos organismos han dejado más de 2.000 muertos, Fidan expresó su esperanza de que "los asuntos se calmen pronto, sin que tengan lugar más dramas".
Preguntado por un posible flujo de refugiados iraníes a Turquía, el ministro señaló que no se espera un fenómeno que obligue a tomar medidas especiales, y que tampoco se ha activado un plan concreto para los numerosos ciudadanos turcos que estudian o trabajan en Irán, si bien, aseguró, las autoridades consulares mantienen un contacto continuo con ellos.
Turquía mantiene buenas relaciones vecinales con Irán, aunque el volumen de comercio bilateral es reducido y durante la guerra civil de Siria, Ankara se hallaba en el bando opuesto a Teherán.
