En una extensa entrevista con el diario 'The Times' desde Portugal, donde reside desde hace unos años -una elección, según dice, por la cantidad de días soleados en el año- Ai reflexiona sobre la ambivalente relación que guarda con su país de origen y sobre el peso que China ha adquirido en el mundo contemporáneo.
Ante la pregunta de qué puede hacer Occidente ante una supuesta "hostilidad" china, Ai aclara: "China nunca ha sido un poder hostil. No en lo militar. Si te fijas en la historia, Inglaterra ha invadido China tres veces", recuerda.
Sin embargo, ahora la situación se ha revertido, y ahora al capitalismo le ha surgido como competencia "un nuevo orden global donde las naciones BRIC, como India o Rusia, piensan que ya están cansadas de ser esclavas".
Y sobre si esta nueva lógica beneficia a China, Ai lo matiza: "Todo lo que disfrutamos viene de China -y muestra su iPhone-, pero si China gana un penique, Occidente ganará un dólar entero. Así que habéis disfrutado de 40 años de globalización y el dinero que China iba acumulando subía como la espuma. Y Occidente se está dando cuenta demasiado tarde".
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
¿Se están volviendo blandos los occidentales?, pregunta el periodista. "Muchísimo, muchísimo. Cada vez más blandos", y recuerda que China "se hizo fuerte porque la gente trabaja duro y sin vacaciones: no ocho horas, sino diez o doce. Así es como consiguen traer a sus hijos a (las universidades de) Oxford y Cambridge".
Occidente -concluye- "se ha convertido en el perdedor. Como no puedes competir con China, entonces le echas la culpa".
