Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, abordó este jueves en el Foro de Davos (Suiza) el asunto de la desmilitarización de Gaza, el que más ampollas levanta en Israel, y afirmó que Hamás deberá entregar primero las armas pesadas y luego irá gradualmente facilitando las ligeras, sin dar plazos concretos.
Hasta el momento, Hamás ha aceptado deshacerse del armamento pesado, que califica de "ofensivo" y está muy mermado tras dos años de bombardeos israelíes, mientras que se ha mostrado reticente con las armas ligeras o "defensivas".
La solución de Estados Unidos, que choca con el deseo de Israel de un desarme total e inmediato, podría ser el comienzo de un proceso de desmilitarización en el enclave palestino, donde hay más preguntas que respuestas sobre el alcance del armamento que aún posee el grupo islamista.
Tras dos años de ofensiva israelí, el armamento que Hamás posee a día de hoy se ha visto muy mermado. En eso coinciden analistas israelíes y fuentes palestinas consultadas por EFE, pero mientras los primeros afirman que el grupo aún tiene suficientes para controlar la Franja, incluyendo armamento pesado, las segundas aseguran que fundamentalmente posee de "autodefensa".
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Un responsable de Hamás en Gaza, que habló bajo condición de anonimato, explica a EFE, sin entrar en detalles, que la organización tiene "armas sencillas" para defenderse. Israel, reconoce, ha destruido "muchos componentes de la infraestructura de la resistencia (milicias palestinas como Hamás) en Gaza".
"Sin duda, las capacidades de Hamás son mucho menores que cuando atacó el 7 de octubre (de 2023) con pequeños cohetes o proyectiles imprecisos", dice a EFE por su parte Hamada Jaber, analista político palestino.
Para el analista israelí Michael Milshtein, Hamás casi no tiene ya ni cohetes, ni drones, ni buques, pero sí armas ligeras -como fusiles, granadas o explosivos- "suficientes para controlar Gaza".
David Hacham, que fue asesor de seis ministros de Defensa israelíes, destaca que poseen cantidad de fusiles de asalto tipo kalashnikov y opina que aún dispone de cohetes para atacar y muchos kilómetros de túneles en la zona que no controla Israel.
La desmilitarización de Hamás, grupo que lleva apostando por la lucha armada desde su fundación en 1987, es el "obstáculo más difícil" del proceso de paz en Gaza, opina Milshtein -director de un foro de estudios palestinos en la Universidad de Tel Aviv-, porque mientras para la organización palestina es "algo existencial", el Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu exige el desarme total.
"Este es el asunto más crucial desde el punto de vista israelí", coincide Hacham, para quien "si Hamás no se desarma por sí mismo, Israel lo hará" por la fuerza. Milshtein cree que "si realmente se quiere desarmar a Hamás y requisar todas las armas, eso significa tomar el control de toda Gaza".
Para el responsable de Hamás en Gaza, el "constante debate sobre las armas de Hamás" en Israel tiene en cambio como objetivo "encubrir sus crímenes" y es una "justificación" del Gobierno de Netanyahu para no avanzar en el alto el fuego, que recoge la retirada israelí del territorio palestino, la exigencia número uno para Hamás.
Según el plan presentado este jueves por EE.UU. en Davos, el desarme pasaría por que "las armas pesadas se decomisarían inmediatamente" y las ligeras se requisarían "por sectores" a medida que el comité palestino encargado de gobernar Gaza vaya pudiendo mantener la seguridad en las distintas zonas de la Franja.
El grupo ha mostrado su disposición a entregar las armas pesadas, pero no deja clara su posición sobre las ligeras. Para la fuente de Hamás en Gaza consultada por EFE, es un asunto que "se puede discutir" dentro de "una perspectiva nacional palestina".
Un responsable palestino en El Cairo, que también pidió el anonimato, dijo a EFE que se podría "aceptar discutir la entrega de armamento pesado de Hamás a la Autoridad Nacional Palestina o a Egipto", pero se mostró más reticente a la entrega de las armas ligeras.
Para Milshtein, se está intentando llegar a una "solución intermedia entre la aparentemente dura exigencia de (el presidente estadounidense, Donald) Trump de que Hamás entregue sus armas y los anuncios de Hamás de que nunca lo harán".
En esa solución, Israel "tendrá que enfrentarse a un compromiso que realmente no se ajusta a sus intereses", como le ha pasado ya, destaca el analista israelí, con "muchas cuestiones problemáticas que están siendo decididas en Washington".
