El incremento del indicador, que excluye los precios de los alimentos por su alta volatilidad, muestra una aceleración con respecto al aumento del 2,5 % interanual cosechado en 2024, según los datos publicados por la Oficina de Estadística del Ministerio nipón del Interior y Comunicaciones.
No obstante, la inflación permanece por encima del objetivo del Banco de Japón (BoJ) de mantener la inflación de manera sostenida en torno al 2 %.
La factura de la cesta de la compra se encareció un 7 %, excluyendo los alimentos frescos, frente al 3,8 % registrado en 2024. Los cereales fueron el elemento que más contribuyó a la subida de los precios el año pasado, con un alza del 21,9 %, además de la carne (5 %), junto con las verduras y las algas (6,5 %).
Los alimentos frescos se encarecieron un 5,6 % y, al tenerlos en cuenta, la subida del coste de los alimentos fue del 6,8 %.
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El precio de la energía se encareció un 3,6 % el año pasado en el país asiático, con una subida del 5,3 % en la electricidad y un 1,9 % en la factura del gas. El coste de otros recursos, entre ellos los carburantes, subió un 6,7 %.
Entre los pocos sectores que experimentaron un abaratamiento destacan el de la educación y las tasas de escolarización, con caídas del 4,5 % y el 7,8 % respectivamente.
El Ministerio del Interior japonés también publicó hoy el dato del IPC correspondiente al pasado mes de diciembre, en el que el que la inflación se incrementó un 2,4 %, excluyendo los alimentos frescos.
Ese incremento supone una desaceleración con respecto a las subidas del 3 % de noviembre y octubre, respectivamente.
En el último mes de 2024 se redujeron los precios de la energía un 1,3 % interanual, mientras que la electricidad experimentó un abaratamiento del 2,3 % y el gas de un 2,1 %.
El costo de los alimentos sin considerar los productos frescos subió un 6,7 % en diciembre, frente al 7 % experimentado en noviembre, mientras que los cereales se encarecieron un 14,7 %.
