"Éste no es el texto inicial del Gobierno, es un texto salido del compromiso" y "resultado de los equilibrios de este hemiciclo", señaló Lecornu en la réplica en la Asamblea Nacional a los discursos de los ponentes de las mociones de censura presentadas por la extrema derecha de la Agrupación Nacional (RN) y por la izquierda radical de La Francia Insumisa (LFI).
Admitió que no puede decir que "estos presupuestos sean perfectos", pero afirmó que después de 350 horas de debate y ante la imposibilidad de conseguir una mayoría que votara un texto, su Ejecutivo "asume sus responsabilidades" y adopta el texto sin someterlo al voto.
"No es porque quería decidir solo, sino porque demasiados en estos bancos no querían decidir en absoluto", señaló a modo de crítica a los diputados por no haberse puesto de acuerdo.
Indicó que si ha comprometido al Gobierno con el texto adoptado a través del artículo 49.3 de la Constitución "no es para puentear las instituciones, sino para preservarlas".
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Salvo una sorpresa mayúscula, las mociones de censura no prosperarán porque ni RN ni LFI van a conseguir el apoyo de 289 diputados, la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional. El resultado de la votación se debería conocer hacia mediodía.
Los socialistas, que son claves para salvar el Gobierno de Lecornu, justificaron su negativa a votar la censura con el argumento de que "para privar a Francia de unos presupuestos, hay que tener razones serias".
El diputado socialista Laurent Baumel, quien fue el encargado de presentar la posición de su partido, recordó que sí que votaron la censura de los dos anteriores primeros ministros, Michel Barnier y François Bayrou, pero no ahora.
Ahora -avanzó Baumel- "optamos por poner punto final a la discusión presupuestaria, sin entusiasmo, sin lirismo, pero sin vergüenza, sin culpabilidad, con la satisfacción de haber hecho nuestro trabajo de mujeres y de hombres de izquierdas, de haber escuchado el llamamiento del país".
Antes que él, el diputado de La Francia Insumisa (LFI) Éric Coquerel, defendió la censura del Ejecutivo con el argumento de que "todo en estos presupuestos es un fraude" y cargó en particular contra el presidente, Emmanuel Macron, por ser "el primer responsable de la situación".
Coquerel dijo que "el macronismo se puede resumir como la constitución de una nueva nobleza, la del dinero" y descalificó los presupuestos porque con ellos el Gobierno lo que hace es "imponer a toda la población que pague los regalos a los ricos".
El diputado de LFI se dirigió al final de su intervención a los socialistas a los que reprochó su "complicidad" con el gabinete de Lecornu por unas supuestas concesiones que a su parecer no lo valen.
La líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, centró su discurso para reclamar el voto en favor de su moción de censura en el argumento de que en realidad Lecornu tendría que dimitir y eso conducir a la celebración de elecciones anticipadas.
Señaló que el primer ministro cometió una "traición" al incumplir lo que él mismo había prometido de no recurrir a la adopción por decreto de los presupuestos y que el único objetivo es "tratar de salvar" a Macron.
En su opinión, ese dispositivo es "un abuso de constitución" porque contraviene el espíritu de las instituciones, de acuerdo a su concepción por el general Charles de Gaulle
Sobre el contenido de las cuentas públicas, Le Pen señaló que "este presupuesto es un Chernóbil presupuestario, un cemento que esconde elementos altamente radioactivos".
Si como se espera, estas dos mociones de censura no salen adelante y el Gobierno se mantiene, Lecornu va a activar de nuevo el artículo 49.3 de la Constitución para adoptar sin voto el pilar de los gastos de los Presupuestos y eso dará pie de nuevo a la presentación de mociones de censura que se debatirán la semana próxima.
Y eso se repetirá una tercera vez una vez que los presupuestos sean tramitados en el Senado y vuelvan a la Asamblea Nacional.
