Al recordar las raíces cristianas del continente, el pontífice pidió que “las semillas del Evangelio sigan produciendo en este continente frutos de unidad, justicia y santidad”, en beneficio de la paz entre los pueblos.
Durante su homilía en la celebración dedicada a la unidad de los cristianos, el papa puso como ejemplo de este legado a Armenia, “primera nación cristiana” desde el año 301.
“Recordamos el valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de la historia, una historia en la que el martirio ha sido una constante”, afirmó.
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Asimismo, abordó la sinodalidad de la Iglesia, que definió como “un camino para crecer juntos en el conocimiento mutuo” de las respectivas estructuras y tradiciones.
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“Comprometámonos a desarrollar aún más las prácticas sinodales ecuménicas y a comunicarnos mutuamente lo que somos, lo que hacemos y lo que enseñamos”, exhortó León XIV, que añadió: “¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!”.
Como ejemplo de este camino, León XIV mencionó la reciente conmemoración en Iznik (Turquía) del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, en la que representantes de diversas tradiciones recitaron juntos el Credo.
León XIV presidió en San Pablo Extramuros la celebración de las Segundas Vísperas por la solemnidad de la Conversión del Apóstol San Pablo y el cierre de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en una ceremonia en la que participaron representantes de otras Iglesias y comunidades eclesiales presentes en Roma.
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Entre ellos estuvieron el metropolita Policarpo, en representación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla; el arzobispo Khajag Barsamian, de la Iglesia Apostólica Armenia, y el obispo Anthony Ball, de la Comunión Anglicana.
La basílica de San Pablo Extramuros, donde se conservan los retratos de todos los pontífices desde San Pedro, exhibe ya el mosaico con el rostro de León XIV, situado en la nave derecha junto al del papa Francisco, a unos 13 metros de altura, siguiendo la tradición iconográfica del templo.
