La nobel de la paz Aung San Suu Kyi cumple cinco años presa: "Libérenla", clama su hijo

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Bangkok, 1 feb (EFE).- La premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi cumple este domingo cinco años encarcelada desde el golpe de Estado de 2021, una asonada del Ejército que acabó con una transición democrática en Birmania (Myanmar) y desencadenó un conflicto armado que agravó la crisis en el país.

El hijo pequeño de la depuesta líder, Kim Aris, pidió la libertad para su madre, de 80 años, en un texto publicado en Facebook con motivo del quinto aniversario del golpe, perpetrado el 1 de febrero de 2021 por una junta militar que ha detentado el poder político desde entonces bajo el liderazgo de Min Aung Hlaing, quien se proclamó presidente interino a mediados de 2025.

"Durante estos cinco años, el Ejército ha actuado con crueldad e inhumanidad: asesinando a civiles inocentes, aterrorizando comunidades, destruyendo escuelas, hogares y vidas. Esto no es gobernar. Esto es violencia contra una nación", expresó Kim Aris, quien reside en Reino Unido.

"Cinco años son demasiados, libérenla, liberen a todos", prosiguió, en alusión a las 22.767 personas que -según la Asociación de Apoyo a los Presos Políticos de Birmania (AAPP)- han sido detenidas desde la asonada.

También responsabilizó a Min Aung Hlaing, acusado de numerosos ataques contra población civil y por una limpieza étnica contra la minoría rohinyá, de haber convertido el país en "un foco de delincuencia transnacional y estafas", un delito que vive un auge en el Sudeste Asiático, desde donde operan redes criminales con víctimas en todo el mundo.

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Sobre su madre, Aris dijo que hoy nadie sabe dónde está, pues "se le niega el acceso a su familia, abogados, médicos y al mundo exterior".

La junta negó en 2025 que Suu Kyi -quien no es vista en público desde el 30 de diciembre de 2022- tuviese problemas graves de salud, sin revelar el lugar en el que sigue recluida, meses después de que portavoces del régimen militar asegurasen que se le concedería una medida de arresto domiciliario.

Suu Kyi, quien ya pasó más de 15 años privada de libertad por sus reivindicaciones de libertades frente a los militares que gobernaron Birmania con puño de hierro entre 1962 y 2011, es aún vista como mártir de la democracia de Birmania, por lo que ganó el Nobel en 1991.

Durante su mandato entre 2016 y 2021, sin embargo, Aung San Suu Kyi y su partido fueron criticados por no interceder por los rohingyás, una perseguida minoría a la que Birmania no reconoce la ciudadanía y califica como "inmigrantes bengalíes", aunque tampoco son reconocidos en la vecina Bangladesh.

El hijo de la líder birmana rechazó también este domingo las elecciones celebradas recientemente en Birmania, tildadas de fraudulentas por Naciones Unidas, al tiempo que recordó que los representantes de la Liga Nacional por la Democracia (LND) -el partido que arrasó en los comicios de 2020- "siguen encarcelados o fueron asesinados".

Al respecto, el Gobierno de Unidad Nacional (NUG) depuesto en el golpe, que mantiene un grupo de representación en la clandestinidad y el exilio, consideró este domingo que después de las elecciones convocadas por la junta, respaldadas por China y Rusia, "el año 2026 marca un momento crítico".

Por ello, en un comunicado, agradeció la postura conjunta de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, a la que pertenece Birmania), que esta semana, durante una reunión de cancilleres en Filipinas, subrayó la importancia de celebrar unas elecciones "libres, inclusivas y creíbles".

"Un diálogo significativo y las aspiraciones federales deben ser la base de cualquier vía política sostenible", remarcó el NUG.

Según la AAPP, solo en enero, cuando se celebraron dos rondas electorales en el país, 87 personas fueron asesinadas en ataques del Ejército, que se disputa el control de territorios con guerrillas étnicas y grupos prodemocráticos que se fueron a las armas desde el golpe.

La Unión Europea y la ONU condenaron esta semana las acciones militares contra civiles, y pidieron el fin de la violencia y una solución pacífica al conflicto, así como la excarcelación de los prisioneros políticos.