La adhesión brasileña, que entrará en vigor el 30 de julio, "marca un paso fundamental para la integración aduanera y comercial en América del Sur", valoró en un comunicado UNECE, recordando que este convenio ha logrado reducir a casi la mitad los tiempos de transporte transfronterizo de mercancías en el mundo y un 50 % los costes.
Argentina, Chile y Uruguay son los otros países de la región que ya se habían adherido a este convenio, por lo que la entrada brasileña abre las puertas a un impulso en los planes de acondicionamiento del Corredor Bioceánico entre Santos (Brasil), el mayor puerto latinoamericano por volumen de carga, con los de Antofagasta e Iquique en la costa pacífica chilena.
Brasil, junto a Argentina, Chile y Paraguay, trabaja para mejorar las condiciones de un tránsito eficiente y seguro de mercancías a lo largo de esa ruta bioceánica, un corredor de unos 2.400 kilómetros para conectar los océanos Pacífico y Atlántico.
UNECE estima que el corredor bioceánico podría mover más de 8,6 millones de toneladas de productos al año, con un impacto económico superior a 3.000 millones de dólares en sectores productivos clave como la agricultura, la celulosa, la industria cárnica o la minería.
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Se estima que permitirá reducir los costes del transporte de mercancías entre un 30 % y un 40 % y los tiempos de envío hasta en 15 días.
El acceso de Brasil llega además poco después de la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, el bloque comercial integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, recuerda UNECE.
La adhesión "aportará múltiples beneficios: además de mejorar la integración aduanera y comercial regional, impulsará el desarrollo general y la competitividad internacional de las economías sudamericanas", predijo la secretaria ejecutiva de UNECE, Tatiana Molcean.
Como parte del convenio TIR, ya se utilizan sistemas electrónicos en camiones y otros vehículos de mercancías por carretera que eliminan la necesidad de cuadernos físicos y del papeleo asociado al pasar aduanas, reduciendo aún más las colas y los tiempos de espera en las fronteras, lo que además puede disminuir las emisiones de carbono del sector del transporte.
