Hungría empieza las obras de dos reactores nucleares con tecnología y financiación rusa

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Budapest, 5 feb (EFE).- Hungría inició este miércoles la construcción de dos nuevos reactores en la central de Paks, un proyecto encargado a la rusa Rosatom y financiado con un préstamo de 12.500 millones de euros, en medio de retrasos y disputas con la Unión Europea (UE) por la implicación rusa en el proyecto.

"Con algunos años de ejecución y trabajo, podremos conectar Paks II a la red eléctrica de Hungría", anunció en un comunicado el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, al anunciar el vertido de la primera capa de hormigón.

El proyecto Paks 2 comenzó en 2014, cuando el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, considerado el líder comunitario mejor relacionado con Moscú, firmó un acuerdo con la empresa estatal rusa Rosatom para la construcción de los reactores, con un préstamo ruso de 12.500 millones de euros.

Según los planes originales, el primer reactor debería haber estado operativo en 2023, algo que actualmente se espera para mediados de la década de 2030.

La central nuclear de Paks cuenta actualmente con cuatro reactores de hasta 500 megavatios cada uno construidos en la década de 1970, que generan más del 50 % de la electricidad de Hungría y cuyos permisos de funcionamiento vencen entre 2032 y 2037.

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Los dos reactores por construir contarán con una potencia de 1.200 megavatios cada uno y así producirán más energía que los cuatro actuales.

El político independiente ecologista y especialista en el tema, Benedek Jávor, explicó la víspera a la emisora KlubRadio que el inicio de la construcción debería haber sucedido en 2018, con lo que ya "hay un retraso de ocho años".

"Mientras (Paks) fuera solo un agujero, en teoría existía la posibilidad de optar por otras soluciones, por ejemplo, estadounidenses, francesas o coreanas, pero el primer hormigón vincula al país al proyecto ruso a largo plazo", agregó Jávor.

La construcción también se retrasó por los juicios iniciados por otros países comunitarios que se oponen al proyecto como, entre otros, Austria.

En septiembre de 2025 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló la decisión de la Comisión Europea de aprobar las ayudas públicas que concedió Hungría para la construcción de esos dos reactores, porque no comprobó suficientemente si la operación con Rusia era conforme al derecho comunitario.

Hungría depende mucho de las fuentes de energía rusas, ya que compra de Moscú el 65 % del crudo y el 85 % del gas que usa, y se opone a las sanciones europeas que afecten a ese sector.