En un comunicado, la cancillería brasileña reiteró el "firme repudio a todo y cualquier acto de terrorismo" y reafirmó su compromiso con la defensa de la paz y la seguridad internacionales.
Brasil también transmitió su solidaridad al pueblo y al Gobierno paquistaní por los hechos y expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y deseó pronta recuperación a los heridos.
La tragedia se produce después de otro ataque suicida registrado en noviembre a las afueras de un complejo judicial de distrito en la capital paquistaní, en el que murieron 12 personas y más de 30 resultaron heridas, y se sitúa como la peor desde el atentado contra el hotel Marriott en 2008, que dejó más de 50 fallecidos.
