El cruce fue reabierto el lunes 2 de febrero por primera vez en casi dos años -excepto un breve periodo a principios de 2025- según el acuerdo de alto el fuego auspiciado por Estados Unidos, pero solo para personas y no para mercancías, tal y como recogía el plan de tregua.
Dicho plan de una veintena de puntos, distribuido por la Administración de Donald Trump, establecía que se abriría Rafah en ambas direcciones bajo el mismo mecanismo del acuerdo de alto el fuego de enero de 2025 -que duró tres meses-, el cual indicaba que se permitiría la entrada a Gaza de ayuda humanitaria por ese cruce, además de personas.
En los primeros siete días de apertura, Israel no ha permitido la entrada de ayuda humanitaria y han cruzado por él menos personas que las que, según medios egipcios, habían sido inicialmente pactadas.
A finales de enero, Al Qahera News, medio vinculado a la inteligencia egipcia, publicó que se esperaba el paso de 150 personas a diario por Rafah, y una fuente de seguridad egipcia indicó a EFE que se habían pactado 150 personas al día saliendo de Gaza y otras 50 entrando al enclave.
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A falta de datos oficiales, EFE ha ido obteniendo cifras de entradas y salidas de fuentes diplomáticas y de la Media Luna Roja palestina y egipcia, según los cuales alrededor de 230 gazatíes, entre enfermos y heridos y sus acompañantes, han salido de Gaza a Egipto para ser tratados allí y otros 100 gazatíes han entrado en la Franja palestina desde territorio egipcio.
Entre 15 y 56 personas han salido de Gaza cada día y entre 12 y 40 han entrado a la Franja palestina, según estos datos. Los últimos circularon ayer domingo, cuando, de acuerdo a una fuente de la Media Luna Roja egipcia, 11 enfermos y 33 acompañantes salieron de Gaza.
EFE ha pedido varias veces cifras sobre entradas y salidas al organismo militar israelí que gestiona los asuntos civiles en los territorios ocupados (Cogat), encargado de los cruces con Gaza, pero no ha ofrecido hasta el momento ninguna información.
El paso ha funcionado cinco de los siete primeros días, ya que ni el viernes ni el sábado abrió, coincidiendo con el fin de semana en Israel y en Egipto. Por él, han salido palestinos heridos o enfermos que requieren ayuda médica, junto a sus acompañantes, y entrado gazatíes que habían salido durante la guerra para ser tratados en hospitales egipcios, y que ahora han pedido retornar.
Tanto los palestinos que entraron como los que salieron reportaron problemas a la hora de cruzar el paso, en los que se sometieron a controles de seguridad egipcios e israelíes, apoyados por efectivos de la misión de la Unión Europea UEBAM.
Umm Abdullah, una de las doce personas que entraron en Gaza el primer día de apertura, denunció ya en territorio gazatí que, tras pasar por la seguridad egipcia e israelí, fue interrogada durante tres horas con los ojos vendados en un control de seguridad -del que se desconocía su existencia- establecido por las milicias palestinas de Abu Shabab, apoyadas por Israel.
En el otro lado de la frontera, en territorio egipcio, el padre de Mahmud, un niño de 10 años herido por un ataque israelí, explicó que había tenido que esperar horas y someterse a numerosos chequeos en Rafah.
"Nuestro viaje desde Gaza fue muy duro. A pesar de la coordinación, la ocupación israelí ha puesto muchos obstáculos", dijo Walid Mohamed Bardawil, quien ahora cuida de su hijo en un hospital establecido hace dos años en la península del Sinaí egipcia para tratar a pacientes evacuados de Gaza.
