La Comisión explicó en un comunicado que los recursos alimentarios, de agua y de alojamiento están al límite de su capacidad, y que las mujeres y los niños se ven cada vez más expuestos a la violencia y la explotación.
El Ejecutivo comunitario dio a conocer esta nueva ayuda con motivo de la visita hoy de la comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, a la región.
Lahbib se encuentra actualmente de visita en la República Democrática del Congo, Burundi y Ruanda para evaluar las necesidades humanitarias más urgentes sobre el terreno y abogar por el acceso humanitario, explicó la Comisión.
Con esta financiación humanitaria, la UE prestará servicios vitales a las personas más vulnerables del este de la RDC, pero también a los refugiados congoleños que se han visto obligados a huir del país.
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También apoyará proyectos de ayuda en Burundi, donde la frágil situación humanitaria sigue poniendo en peligro a las comunidades vulnerables, así como en Ruanda y Tanzania.
De los 81,2 millones de euros, 68 millones se destinarán a financiar la ayuda humanitaria dentro de la República Democrática del Congo, donde el conflicto y los desplazamientos están generando las necesidades más urgentes.
La financiación proporcionará asistencia alimentaria y atención sanitaria y nutricional de emergencia, restablecerá el acceso al agua, el saneamiento y el alojamiento básico para las familias desplazadas, y apoyará los servicios de protección, incluida la atención a los supervivientes de la violencia y la protección de los niños.
Otros 13,2 millones de euros se asignarán a apoyar la respuesta regional a los refugiados y a reforzar la preparación ante catástrofes en toda la región de los Grandes Lagos.
La República Democrática del Congo se enfrenta a una de las crisis humanitarias más graves del mundo, provocada por el conflicto armado persistente, los desplazamientos masivos, los brotes de enfermedades y la pobreza extrema.
Más de 21 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, mientras que la violencia en las provincias orientales sigue obligando a las familias a huir repetidamente, a menudo a refugios superpoblados o campamentos temporales, recordó la Comisión.
La crisis se ve agravada por las violaciones generalizadas de los derechos humanos, la violencia sexual relacionada con el conflicto y la alarmante inseguridad alimentaria que afecta a casi 28 millones de personas.
Por su parte, la situación humanitaria en Burundi sigue siendo frágil, con cientos de miles de refugiados burundeses aún desplazados en países vecinos y muchos más desplazados internos por desastres naturales como inundaciones y deslizamientos de tierra.
A su vez, quienes vuelven al país se enfrentan a dificultades para reconstruir sus vidas y acceder a servicios básicos como alimentos, atención sanitaria, agua, saneamiento y protección.
Las recientes escaladas de violencia en la vecina RDC oriental han provocado grandes movimientos transfronterizos, con la llegada de decenas de miles de refugiados congoleños a Burundi desde finales de 2025, lo que ha ejercido una presión adicional sobre unos recursos ya de por sí escasos.
La Unión Europea sigue siendo uno de los principales donantes humanitarios de la región, con una aportación de 129,5 millones de euros en 2025, la mayor parte de los cuales se destinan a asistencia en la RDC y a refugiados en los países vecinos.
