El sambódromo celebra la raíz africana de Brasil en los últimos desfiles del carnaval

Desfile de la Escuela de Samba Academicos do Salgueiro en la Avenida Marquês de Sapucaí, en Río de Janeiro (Brasil).
Desfile de la Escuela de Samba Academicos do Salgueiro en la Avenida Marquês de Sapucaí, en Río de Janeiro (Brasil).André Coelho

RIO DE JANEIRO. La tercera y última noche de desfiles de las escuelas de samba del Grupo Especial del carnaval de Río de Janeiro reafirmó este martes la centralidad de la ancestralidad africana en la identidad cultural brasileña y su influencia en la religión y en ritmos como el samba y el manguebeat.

Paraíso do Tuiuti, Vila Isabel, Grande Río y Salgueiro pusieron fin a los desfiles de las escuelas de samba, la principal atracción del carnaval de Río de Janeiro, con presentaciones en las que reivindicaron la herencia africana en Brasil y su proyección contemporánea a través del samba.

La noche comenzó con el desfile de Paraíso de Tuiuti, que destacó en el sambódromo el legado de la santería cubana en las religiones de matriz africana en Brasil.

El grupo artístico escenificó en el sambódromo la forma en que el oráculo de Ifá, un sistema de adivinación de la santería cubana, llegó a Brasil en la década de 1990 y se expandió rápidamente por todo el país entre los practicantes del candomblé.

La escola Paraiso do Tuiuti durante su paso por el sambódromo de Río de Janeiro.
La escola Paraiso do Tuiuti durante su paso por el sambódromo de Río de Janeiro.

Este oráculo es tradicional de la santería, como se conoce la religión de los entonces esclavos de la etnia africana yoruba arrancados de Nigeria tras su fusión en el Caribe con el catolicismo y el espiritismo.

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En la presentación en el sambódromo destacaron las alusiones a los diferentes orishas y las semillas de palma usadas por los ‘babalawos’, los guías espirituales, para predecir el futuro de los fieles.

Imagen de una de las carrozas presentadas por Paraiso do Tuiuti.
Imagen de una de las carrozas presentadas por Paraiso do Tuiuti.

Los cerca de 300 percusionistas de la escuela recorrieron los 700 metros de la pasarela disfrazados de babalawos y uno de los bailarines más destacados interpretó al cubano Rafael Zamora Díaz, encargado de introducir el oráculo de Ifá en Brasil al establecerse en Río de Janeiro en la década de 1990.

A continuación, Vila Isabel rindió homenaje al compositor y pintor Heitor dos Prazeres, uno de los pioneros del samba y de los desfiles carnavalescos, y destacó la forma como buscó inspiración en África y en sus ancestrales para sus músicas.

Una de las carrozas de Vila Isabel en el carnaval de Río de Janeiro.
Una de las carrozas de Vila Isabel en el carnaval de Río de Janeiro.

La agrupación reconstruyó la llamada “Pequeña África”, un polo de lucha de la población negra en el centro de Río, y celebró la fusión entre macumba y samba como matriz de la cultura popular carioca.

El desfile exaltó a Heitor como compositor, pintor y cronista del mundo negro urbano.

La escola Vila Isabel ofreció una propuesta con mucho colorido.
La escola Vila Isabel ofreció una propuesta con mucho colorido.

Ya entrada la madrugada, la escuela Grande Río transformó el sambódromo en un manglar para homenajear el movimiento musical Manguebeat, nacido en los suburbios de la ciudad de Recife, y, en especial, al músico Chico Science.

Grande Río y una de sus coloridas carrozas.
Grande Río y una de sus coloridas carrozas.

La escuela del empobrecido municipio de Duque de Caxias trazó un paralelismo entre Recife y la periferia de Río de Janeiro, reivindicando la creatividad surgida de las áreas marginadas de Brasil, pobladas en su mayoría por afrodescendientes.

Al son de maracatus y ritmos híbridos, el desfile destacó la mezcla de la tradición del nordeste de Brasil con el rock y la cultura urbana como expresión contemporánea de la herencia africana.

Los integrantes de la comparsa de la escola Grande Rio, en su paso por el sambódromo.
Los integrantes de la comparsa de la escola Grande Rio, en su paso por el sambódromo.

La figura del fallecido Chico Science apareció como símbolo de rebeldía cultural y de renovación, en un relato que conectó tambores ancestrales con discursos sociales actuales.

En la letra del samba los adeptos del Manguebeat se identificaron como “herederos de Zumbi”, el líder de una revuelta de esclavos en el nordeste de Brasil.

La última noche de desfiles la cerró Salgueiro con un homenaje a la carnavalesca Rosa Magalhães, la directora artística de escuelas de samba más premiada de Brasil y de la que destacó su imaginación y su capacidad para convertir libros en desfiles.

Una de las carrozas de Salgueiro frente al palco de jurados en la última noche del Carnaval.
Una de las carrozas de Salgueiro frente al palco de jurados en la última noche del Carnaval.

Aunque centrado en la trayectoria de la artista, el espectáculo subrayó cómo la estética del carnaval dialoga con la literatura, la historia y la identidad brasileña.

Con los bailarines disfrazados de los diversos personajes fantásticos del universo de Rosa, Salgueiro reafirmó el carnaval como espacio de síntesis cultural.

Salgueiro rindió un homenaje a Rosa Magalhaes, una de las grandes impulsoras del Carnaval.
Salgueiro rindió un homenaje a Rosa Magalhaes, una de las grandes impulsoras del Carnaval.

La escuela vencedora del carnaval de 2026 entre las doce del Grupo Especial, que desfilaron entre el domingo y el martes, será elegida el miércoles por un jurado artístico.