En el pódcast 'Machtwechsel' (cambio de poder), Merz explicó que los franceses necesitarán, en la próxima generación de aviones de combate, un avión con capacidad nuclear y otro apto para portaaviones, mientras que nosotros eso actualmente no lo necesitamos en las Fuerzas Armadas alemanas".
"Es decir, ya estamos divergiendo en las especificaciones", indicó, por lo que ahora se plantea la pregunta de si tenemos la capacidad y la voluntad de construir dos aviones distintos para estos dos perfiles de requisitos o solo uno", indicó.
"Francia quiere construir solo uno y alinearlo con las especificaciones que ellos necesitan. Pero esas no son las que nosotros necesitamos", añadió.
Merz descartó que se trate de un "conflicto político" entre ambos países, "sino de un problema real en el perfil de requisitos".
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"Si no podemos resolverlo, no podemos mantener el proyecto", en el que también participaría la española Indra, sentenció.
El canciller alemán agregó que actualmente habla con el ministro de Defensa, Boris Pistorius, y con los soldados sobre lo que realmente necesita Alemania, porque él también se plantea la pregunta "si realmente necesitaremos dentro de 20 años un avión de combate tripulado que tendremos que desarrollar con un gran esfuerzo".
"Es decir, ¿necesitamos la sexta generación de aviones de combate furtivos para la Fuerza Aérea alemana?", preguntó.
"Si llegamos a la conclusión de que sí, entonces veremos con quién lo construimos. En Europa hay otros interesados: los españoles, de todos modos, y también hay otros países que podrían querer hablar con nosotros de esto", sostuvo Merz.
La idea detrás del denominado Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS) es desarrollar cazas de sexta generación y reemplazar a partir de 2040 los Eurofighter y Rafale hoy en servicio.
Sin embargo, las dificultades no son solo de definición de las características, sino también de participación, a raíz del deseo de la firma armamentística y aeronáutica francesa Dassault de hacerse con el control del 80 % del proyecto, pese a que inicialmente se había pactado una participación del 33 % para cada uno de los socios.
