En la apertura de la gala de entrega de premios, Tuttle reconoció que también este año el festival ha sido cuestionado públicamente, pero sostuvo que "eso es bueno".
La 76 edición de la Berlinale ha sido blanco de las críticas de la prensa después de que en la primera rueda de prensa del festival, el presidente del jurado, Wim Wenders, señalara que los cineastas tienen que mantenerse al margen de la política.
A partir de ese momento, todos los cineastas que comparecieron ante la prensa fueron preguntados por su postura política y por el silencio de la Berlinale ante lo que ocurre en Gaza -en contraste con sus declaraciones públicas contra la guerra de Ucrania y otros conflictos-.
Y Tuttle tuvo que justificar la postura de la Berlinale en un texto en el que señaló que "no se debe esperar" que los cineastas hablen de política si no quieren
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Esta Berlinale, señaló hoy la responsable del festival, se celebra "en un mundo que se siente herido y fracturado. Muchas personas llegaron cargando mucho dolor, enojo y una sensación de urgencia por el mundo en el que vivimos ahora mismo. Y eso ocurre tanto fuera de las salas de cine como dentro de ellas", señaló.
La estadounidense afirmó que estos sentimientos son reales y tienen un lugar en la comunidad del Festival, cuya dirección y el jurado, dijo, "los escucha".
"No siempre sienta bien, pero es bueno, porque significa que lo que hacemos le importa a la gente. Somos una institución cultural muy visible, de la que se esperan muchas cosas", sostuvo.
"Vivimos un momento polarizado. Y creo que todos debemos reconocer que vivimos en un momento polarizado y, al mismo tiempo, abrazar la comunidad que hemos construido juntos", añadió.
Tuttle indicó que "la crítica y alzar la voz forman parte de la democracia", y "también el desacuerdo".
"Respetamos a quienes se pronuncian, porque a veces hace falta mucho valor para hacerlo. No siempre estamos de acuerdo con cada afirmación que se hace sobre nosotros. Pero de lo que estoy realmente, realmente orgullosa es de que, durante estos diez días, la Festival Internacional de Cine de Berlín ha seguido siendo lo que se propuso ser: un lugar donde la gente se reúne en público y donde todos son bienvenidos, más allá de sus diferencias", añadió.
Recordó que en el festival hubo 276 películas de 80 países y cineastas "que arriesgaron tanto para hacer y contar sus historias".
"Películas, por supuesto, sobre violencia e injusticia, memoria y supervivencia. Pero también sobre arte, amor y amistad", dijo.
"La libre expresión en la Berlinale no es una sola voz, son muchas voces. A veces son tranquilas, a veces están llenas de rabia y a veces parecen silenciosas, pero hablan a través del cine. Y esas voces también pueden ser contradictorias", enfatizó.
Sin embargo, Tuttle insistió en que "un festival como este no puede resolver los conflictos del mundo".
Pero, afirmó, "es un espacio donde podemos acoger la complejidad, escucharnos y humanizarnos mutuamente".
"Y creo que esa complejidad se refleja no solo en las películas, que no ofrecen una única perspectiva, sino también en algo que todas comparten: una profunda preocupación por el mundo en que vivimos y por las personas que lo habitan", dijo.
