Marcha en Lyon bajo fuertes medidas de seguridad por el ultra asesinado por antifascistas

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Lyon (Francia), 21 feb (EFE).- Unas 3.200 personas, según la policía, participaron este sábado en una manifestación de extrema derecha por las calles de la ciudad francesa de Lyon en memoria de Quentin Deranque, el militante ultra fallecido la semana pasada tras recibir una paliza de activistas de extrema izquierda.

En el cortejo, en el que había miembros de grupúsculos ultraderechistas y neonazis llegados de otras partes de Francia y países vecinos, había pancartas en las que se podía leer "Justicia para Quentin" y se corearon eslóganes como "Antifascistas asesinos, LFI cómplice", en referencia al partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon.

Cientos de antidisturbios, gendarmes y drones vigilaron de cerca la protesta y permanecen desplegados en la ciudad durante todo el fin de semana por miedo a contramanifestaciones o enfrentamientos entre activistas de extrema derecha y de extrema izquierda.

"No se tolerará el más mínimo incidente durante la marcha, ni tampoco se tolerarán incidentes al margen de la misma", advirtió la prefecta (delegada del Gobierno) del Ródano, Fabienne Buccio.

Muchos comercios permanecen cerrados durante el fin de semana por miedo a lo que pueda suceder. "Vamos a bajar la persiana por precaución; no queremos correr riesgos", explicaba el responsable de una tienda de alimentación situada en el recorrido de la marcha.

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La movilización, bajo el lema "Lyon pide justicia para Quentin asesinado por los antifascistas", fue organizada por círculos nacionalistas y activistas próximos a la derecha radical, que han convertido al joven fallecido en un símbolo.

En los últimos días, las redes sociales se han visto inundadas de publicaciones que alimentan la confrontación entre militantes de ultraderecha y ultraizquierda, en un contexto de creciente polarización política.

"Quentin tenía 23 años, era un joven católico, patriota y nacionalista", señaló a los presentes el militante de extrema derecha identitaria Raphaël Ayma, que justificó la convocatoria para decir que todos están "decididos a luchar hasta el último momento contra el sistema que mató a Quentin (...) víctima de matones antifascistas, izquierdistas, extremistas violentos de izquierda".

Ayma subrayó que "la culpa de su asesinato no recae solo en unos cuantos tipos vestidos de negro". "Sabemos quién le dio permiso para matar al que golpeó a nuestro hermano y lo mató cuando ya estaba en el suelo", dijo.

Horas antes de la marcha, el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo un llamamiento a la calma, insistió en que "la violencia política no tiene cabida en la República" y anunció una reunión del Gobierno la próxima semana para "hacer un balance completo de los grupos de acción violenta que actúan y tienen vínculos con partidos políticos de cualquier tipo".

La muerte del joven ultra ha intensificado el debate político sobre la violencia de los grupos radicales en Francia y sus conexiones con organizaciones o partidos.

A menos de un mes de las próximas elecciones municipales, los principales líderes de la extrema derecha francesa y de la izquierda radical han marcado distancias con la manifestación lionesa y con otras previstas en otras ciudades francesas.

El líder de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, pidió a los representantes de su formación rebajar la tensión y no acudir a la manifestación para evitar cualquier asociación con colectivos radicales.

En el campo de la izquierda, la situación resulta más incómoda para LFI, después de que la investigación judicial alcanzara al entorno del partido.

Uno de los siete procesados y encarcelados por su responsabilidad en la muerte de Deranque es Jacques-Elie Fravrot, asistente parlamentario del diputado de LFI Raphaël Arnault, fundador del grupúsculo la Joven Guardia, disuelto el pasado verano por sus posiciones radicales y violentas.

LFI ha condenado la muerte de Deranque, pero denuncia una instrumentalización política del caso. La familia del fallecido no quiso participar en la marcha para evitar cualquier instrumentalización política de su muerte y por el temor a que el acto pudiera degenerar en disturbios.

El joven fallecido, vinculado a grupos nacionalistas, murió de un traumatismo craneoencefálico dos días después de sufrir una brutal agresión por varios individuos relacionados con grupos antifascistas. La paliza tuvo lugar después de una conferencia de la eurodiputada de LFI Rima Hassan en la facultad de Sciences Po de Lyon.