"El FSB dispone de información fidedigna de que las Fuerzas Armadas y los servicios de seguridad ucranianos tienen posibilidad de recibir en muy corto plazo de tiempo la información que aparece en Telegram y utilizarla con fines militares", informó la oficina de prensa del FSB.
Según informa la agencia Interfax, el FSB cuenta con "numerosos datos fehacientes" de que el uso de Telegram por parte de soldados rusos en el frente "ha provocado en más de una ocasión durante los últimos tres meses amenazas a la vida de los militares".
El jefe del FSB, Alexandr Bórtnikov, ya aseguró esta semana que Telegram ha cometido "una gran cantidad de infracciones", entre otras cosas, en relación con actos terroristas.
Además, admitió que no mantiene contacto con el fundador de la red, Pável Dúrov, al que acusó de centrarse exclusivamente en sus intereses particulares, ya que -adujo- las consultas que ambas partes mantuvieron en el pasado "no condujeron a nada bueno".
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En la mismo línea, el Ministerio de Defensa negó este sábado que sus tropas empleen redes sociales como medio de comunicación durante sus operaciones.
La prensa independiente interpreta estas afirmaciones como parte de una campaña que conducirá al bloqueo definitivo de Telegram, que podría consumarse el 1 de abril próximo.
La ralentización de la red causó la indignación de combatientes -que incluso dirigieron por vídeo a las autoridades-, diputados de partidos cercanos al poder, blogueros militares y la oposición.
De hecho, el único partido opositor legal ruso, Yábloko, presentó este miércoles una solicitud ante el ayuntamiento de Moscú para celebrar una manifestación contra el bloqueo de Telegram y la censura estatal.
Un día antes, otro partido oficialista, Gente Nueva, anunció que recogió más de un millón de firmas digitales para evitar el bloqueo de la red.
Mientras, Dúrov acusó al Kremlin de intentar hacerse con el control de la aplicación para "el espionaje y la censura política" y recordó que Irán también intentó hacer lo mismo hace ocho años, pero fracasó.
"Telegram aboga por la libertad de expresión y la confidencialidad, pese a las presiones", dijo.
Las autoridades rusas comenzaron a restringir los servicios de Telegram, junto con WhatsApp, a mediados de 2025, cuando los rusos se quedaron sin poder realizar videollamadas a través de dichas aplicaciones.
La Justicia rusa exige a Telegram que, en línea con la legislación nacional, localice a los servidores que guardan los datos de los usuarios, lo que pondría en peligro la privacidad de los internautas.
