Trump se propone salvar al lago de agua salada más grande del hemisferio occidental

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Los Ángeles (EE.UU.), 21 feb (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que ayudará a salvar al Gran Lago Salado de Utah, que ha registrado mínimos históricos de agua y tiene más de la mitad de su lecho expuesto, un compromiso que contrasta con sus constantes comentarios negacionistas de los efectos del cambio climático.

“Es muy importante salvar el Gran Lago Salado en Utah. Este es un peligro ambiental que debe abordarse INMEDIATAMENTE. Es de gran interés para mí… ¡vamos a lograrlo! ¡HAGAMOS QUE EL LAGO VUELVA A SER GRANDE!”, dijo el mandatario en un mensaje en su red Truth Social.

Trump volvió a mencionar esta noche el tema en la Cena de Gobernadores que se realizó en la Casa Blanca, aunque no ha ofrecido un plan para ayudar al lago ubicado en la zona desértica del oeste de Utah, cerca de Salt Lake City, que enfrenta un problema de falta de agua desde hace años.

Y es que, el Gran Lago Salado está a menos del 35 % de su capacidad, en una etapa entre el nivel crítico y de colapso, con más de la mitad del lecho del lago (más de 2.800 kilómetros cuadrados) actualmente expuesto.

El lecho seco del lago contiene polvo tóxico y metales pesados ​​que, al ser esparcidos por el aire, pueden empeorar la calidad del aire y causar graves perjuicios para la salud, según un reporte citado por Utah News Dispatch en colaboración con Great Salt Lake Collaborative.

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A esto se suma, que el estado de Utah enfrenta en general un déficit importante de capa de nieve, lo que impactará en el agua que llega después del invierno al lago.

El gobernador de Utah, el republicano Spencer Cox, propuso el mes pasado un plan para llenar el Gran Lago Salado para 2034, pero aún no es claro cómo va a lograrlo.

La postura de Trump para salvar el lago contrasta con su postura negacionista del cambio climático. El republicano lleva años rechazando el consenso científico sobre el cambio climático, al que "ha llegado a calificar como "la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo" y una "estafa verde" que, según él, arruinaría a los países que apuestan por las energías renovables.

En muchos de sus discursos, especialmente ante la Asamblea General de Naciones Unidas y más recientemente en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, Trump ha ridiculizado la energía eólica y solar, ha defendido el carbón como "limpio y hermoso" y ha presentado las regulaciones ambientales como un ataque a la economía y a la soberanía energética del país.