"Nos necesitamos unos a otros", afirmó Wenders, que ha sido objeto de críticas durante esta 76 edición de la Berlinale desde que en la rueda de prensa del jurado afirmara que el cine se tiene que mantener al margen de la política, algo que fue muy cuestionado por los periodistas acreditados en el certamen.
"No podemos entrar realmente en el ámbito de la política. Debemos mantenernos al margen porque, si hiciéramos películas dedicadas a la política, entraríamos en ese ámbito. Pero nosotros somos el contrapeso de la política. Somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente y no el trabajo de los políticos", dijo el día de la inauguración de la Berlinale.
Y este sábado, antes de anunciar el palmarés, quiso dedicar unas palabras a la importancia del lenguaje que utilizamos y de cómo nos expresamos ante lo que ocurre en el mundo actual.
"El lenguaje de la política siempre ha estado presente en la Berlinale, dado que Berlín ha sido un lugar enormemente politizado", afirmó el autor de clásicos como 'Paris, Texas' (1984) o 'Wings of Desire' ('El cielo sobre Berlín', 1987).
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Durante siete décadas, agregó, "el idioma del cine ha sido el predominante en la Berlinale, acompañado de las críticas de los periodistas". Y ahora hay que unirle el lenguaje rápido y efectista de Internet.
Al respecto, resaltó que en los últimos días ha observado una disputa "artificial sobre el lenguaje que debe ser utilizado en el festival, que es el del cine", aunque precisó que "hay tantos idiomas como cineastas". Pero todos ellos tienen algo en común, "la empatía", sostuvo.
Los activistas luchan por la dignidad y protección de la vida humana. "Estas son nuestras causas también", afirmó Wenders, que consideró que la Berlinale "ha hecho un trabajo valiente y necesario" como plataforma de emociones.
"Incluso si nuestros idiomas son tan diferentes, nos necesitamos unos a otros, activistas, cineastas, periodistas.... Si nos tratamos como aliados, con idiomas diferentes pero complementarios, tendremos una oportunidad de resistir los vientos siempre cambiantes de consumo, abstracción y sobresaturación".
