El presidente del jurado internacional de la Berlinale, Wim Wenders, sostuvo que se trata de una película que habla con gran claridad sobre el lenguaje político del totalitarismo en contraste con el lenguaje empático del cine.
"Nos muestra una familia como no habíamos visto en estos diez días (del festival), observada con una precisión impresionante bajo la olla a presión de la política. Nos dio escalofríos. Vimos su película como una premonición aterradora, una mirada hacia un futuro cercano que también podría ocurrir en nuestros países", añadió.
"Se nos metió bajo la piel a todos los que reconocemos las señales del despotismo en nuestros países o en nuestro entorno", afirmó, y aseguró que "esta película será comprendida en todo el mundo".
"Aunque no mencione nombres ni lugares, sabemos quiénes son", recalcó.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Wenders calificó la cinta de "magnífica película contemporánea, impecable en sus diálogos, en sus interpretaciones y en la manera en que fue filmada y editada".
El filme gira en torno a Derya y Aziz, una célebre pareja de artistas de Ankara, que por un incidente insignificante se convierten en el blanco del Estado y pierden sus trabajos, su casa y su modo de vida. El dilema para la pareja es si aceptar la situación y renunciar a sus ideas, o seguir luchando.
El productor del filme, Ingo Fliess, recordó una escena en el filme en la que antiguos compañeros y amigos discuten entre sí.
"Intelectuales contra artistas, todos personas de mentalidad liberal. Me recordó a los últimos días aquí en Berlín: cineastas contra cineastas, artistas contra creativos", dijo el alemán en referencia a las críticas de los medios contra la dirección de la Berlinale por no querer hablar de política en las ruedas de prensa.
"Pero no somos enemigos. Somos aliados. La verdadera amenaza no está entre nosotros, está afuera. Son los autócratas, los partidos de extrema derecha, los nuevos fascismos de nuestro tiempo que intentan llegar al poder y destruir nuestra forma de vida. No luchemos entre nosotros, luchemos contra ellos", instó.
Sobre la película dijo que ésta "habla por sí misma en su mensaje político o más bien en sus preguntas".
Más allá del Oso de Oro, la otra gran ganadora de la Berlinale fue 'Queen at Sea', de Lance Hammer, que trata sobre cómo se enfrenta una familia a la demencia de la madre y que se llevó dos premios.
Protagonizada por Juliette Binoche, el filme consiguió el Premio del Jurado y el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto para los británicos Anna Calder-Marsahall y Tom Courtenay, que interpretan a la madre enferma y a su marido, respectivamente.
Por otra parte, el cineasta británico Grant Gee recibió el Oso de Plata a la mejor dirección por 'Everybody Digs Bill Evans', sobre el legendario pianista de jazz, y la actriz alemana Sandra Hüller fue premiada como mejor intérprete principal por su trabajo en el drama histórico 'Rose', película en la que simula ser un hombre para poder llevar su vida en libertad a comienzos del siglo XVII.
El director de cine y guionista turco Emin Alper a su vez fue galardonado con el Gran Premio del Jurado por 'Kurtuluş' ('Salvation'), que gira en torno al regreso de un clan exiliado a una aldea remota en lo alto de las montañas de Turquía, que reaviva una disputa territorial que lleva décadas latente en un área kurda.
