La compañía francesa, en un mensaje a EFE, precisó que el retorno del vuelo AF895, que tenía como destino París, se produjo al cabo de 25 minutos por un "incidente técnico", en concreto un problema de bombeo, que afectó a uno de los dos motores del aparato, un Boeing.
La decisión se tomó "conforme a los procedimientos del fabricante y a las consignas de la compañía en aplicación del principio de precaución", destacó Air France.
Ninguno de los 469 pasajeros sufrieron daños y la aerolínea insistió en que sus equipos se ocuparon de ellos al aterrizaje y en que iba a enviar otro avión desde París para trasladarlos lo más pronto posible.
Igualmente recordó que los bombeos de motor son acontecimientos "conocidos y controlados" para los que las tripulaciones se entrenan varias veces al año para poder hacer frente a la situación cuando se presenta.
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En declaraciones al canal Martinique La 1ere, el piloto, Richard Reclus, explicó que el despegue se produjo "normalmente" pero que "al cabo de apenas un minuto el motor derecho empezó a bombear" y eso acarreó una mala circulación del aire en el reactor con combustiones irregulares y explosiones visibles
"Inmediatamente lanzamos los procedimientos y preparamos a la tripulación para la vuelta", indicó Reclus, que subrayó que "el aterrizaje se desarrolló perfectamente bien".
