En un comunicado publicado por la presidencia del G7, que este año ejerce Francia, los responsables de Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá reafirman "su apoyo indefectible a Ucrania en la defensa de su integridad territorial y de su derecho a existir, así como de su libertad, de su soberanía y de su independencia".
Respaldan los esfuerzos de Donald Trump "para alcanzar esos objetivos" mediante debates directos entre las partes y a ese respecto subrayan igualmente que "Europa tiene que tener un papel de primer plano en ese proceso, con otros socios", sin especificar cuáles.
También lo hacen con el trabajo realizado por la coalición de voluntarios, que reúne a 35 países aliados de Kiev (entre los que no figura Estados Unidos), y que han preparado garantías de seguridad para Ucrania para el caso de que se consiguiera un alto el fuego o un acuerdo de paz.
Los siete países más ricos del mundo defienden el apoyo material y financiero que le han dado ellos mismos y otros socios a Ucrania para pasar el invierno, en particular con capacidades de producción de electricidad para compensar las infraestructuras energéticas destruidas por las fuerzas rusas.
Así se refieren a los más de 2.500 generadores recibidos por Ucrania desde enero y otros equipamientos como transformadores, turbinas, unidades de generación calderas y material de reparación.
Igualmente al compromiso de entrega de 500 millones de euros en el Fondo de Apoyo a la Energía de Ucrania para comprar material con el que reparar las infraestructuras dañadas.
Los dirigentes del G7 se comprometen a trabajar para garantizar la seguridad nuclear, sobre todo para obtener fondos para la rehabilitación del sarcófago que envuelve el reactor de la central de Chernóbil que sufrió el accidente en 1986.
