En una intervención en la Conferencia de Desarme de la ONU, que se reúne en Ginebra, el embajador ruso Gennady Gatilov, dijo que su país lamenta que "Estados Unidos haya rechazado la constructiva iniciativa rusa" para que ambos países se comprometan oficialmente a autoimponerse limitaciones voluntarias" y así mantener las cantidades máximas de armamentos que especificaba el expirado tratado.
No obstante, el diplomático enfatizó en el foro de desarme que su gobierno está abierto a hablar del asunto.
"De cara al futuro seguimos abiertos a buscar vías políticas y diplomáticas para estabilizar de manera integral la situación estratégica (nuclear) sobre la base de soluciones equitativas y mutuamente beneficiosas", explicó.
Ello siempre y cuando "se den las condiciones adecuadas para dicha cooperación", agregó.
El START III o New START, como también se le conoce, era el Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas, que rigió desde 2010 hasta el pasado 5 de febrero, y fue la continuación de dos tratados homónimos que se firmaron en 1991 y 1993, apenas concluido el periodo agudo de la Guerra Fría.
Entre otras cosas, el START III garantizaba la paridad nuclear, es decir, que ambas potencias aceptaban su Destrucción Mutua Asegurada en caso de guerra, concepto que hacía imposible un conflicto con el uso de bombas atómicas.
