En la exposición "El mundo coloreado a mano", que se podrá visitar del 26 de febrero al 6 de junio, se exhibirán un total de 66 copias de imágenes provenientes de todo el mundo, incluidas ciudades españolas como Barcelona, Toledo, Sevilla o Valencia.
Las imágenes originales fueron captadas por el estudio parisino Léon & Lévy mediante cámaras conocidas como 'estereoscopios', que imprimían la imagen en placas de vidrio para dotarlas de un cierto relieve, y fueron coloreadas sin apenas referencia.
En consecuencia, los coloristas parisinos de la época dejaron estampas como una Mezquita-Catedral de Córdoba con columnas musgosas, una Alhambra azulada o una calle de Barcelona con toldos multicolor; una rareza historiográfica.
El director de la galería, Gilles Taquet, explicó a EFE que esto se debe a que, cuando los fotógrafos regresaban a París, confiaban las placas de vidrio "a coloristas que empleaban acuarelas" para añadir los colores por la parte posterior de las fotografías.
"(El resultado) no era perfecto, ni mucho menos, ya que se trata de una interpretación de la realidad. Las personas que aplicaban los colores no eran las mismas que habían tomado las fotografías, así que hay que imaginar, efectivamente, a pequeñas manos que se imaginaban todo esto", agregó.
Taquet aseguró que estas instantáneas "no han sido visibles" hasta su digitalización, relativamente reciente, porque las placas de vidrio en las que se conservaban eran "demasiado frágiles", por lo que esta exposición muestra al público una imagen inédita del pasado.
"En la era de la inteligencia artificial, en la que todo el mundo quiere colorear las imágenes y modificarlas, también teníamos interés por imágenes que son reales, que provienen de lugares auténticos, pero que aun así tienen la interpretación personal de las personas de la época", subrayó.
Estas fotografías actuaban en la época como pequeñas ventanas a países lejanos y estampas de postal, una especie de "viaje inmóvil" con el que "conocer mundo", indicó, pese a las limitaciones del momento.
"No hay que olvidar que se hicieron al final del siglo XIX, cuando la gente, evidentemente, no viajaba como ahora, por lo que sentían la necesidad de conocer cómo era el mundo", contó el director.
Si bien se exponen unas 66 copias de fotografías, cuyas replicas pueden adquirirse por entre 300 y 450 euros, la galería cuenta con un fondo de más de seis millones de instantáneas de su pasado como agencia fotográfica, que actualmente son propiedad del ayuntamiento de París.
