En una comparecencia en el Parlamento, Sikorski dedicó gran parte de su intervención a la "amenaza existencial" que representa la "Rusia imperialista" para Polonia y personalizó esa amenaza en el presidente ruso, Vladímir Putin, quien, según el ministro polaco, "ha confundido su vanidad personal con los intereses de su país".
El jefe de la diplomacia polaca insistió en que el apoyo a Kiev "no es opcional", ya que una derrota ucraniana colocaría a Polonia en una situación crítica, y citó al intelectual polaco Jerzy Giedroyc al decir que "si Rusia absorbiera a Ucrania, estaríamos acabados, nos tendrían agarrados por el cuello".
Además, Sikorski se refirió a la guerra en Ucrania como "una oportunidad histórica para arrancarle los colmillos al imperialismo ruso", y pidió a la sociedad polaca y europea que se den cuenta del peligro real e "imaginar qué pasaría si los tanques de Putin se detuvieran en Medyka", en la misma frontera polaca.
Respecto a la OTAN, Sikorski reafirmó la lealtad europea y la existencia de una fuerte solidaridad transatlántica pero añadió una nota de pragmatismo ante el cambio de prioridades en Washington y dijo que "hemos sido y seremos un aliado leal de Estados Unidos, pero no podemos ser unos ilusos".
El ministro recordó el apoyo histórico de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, pero sugirió que los intereses de las grandes potencias no siempre coinciden con los polacos y subrayó que "recordamos Yalta" de 1945, en referencia a la conferencia de los líderes del Reino Unido, EE.UU., y de la Unión Soviética en la que se decidió que Polonia pasaría a la esfera de influencia soviética.
Finalmente, Sikorski llamó a la unidad política en los países frente a las amenazas híbridas que, según evaluó, "ya nos han colocado en una zona entre la paz y la guerra", en la que prosperan los "tontos útiles que repiten propaganda y mentiras peligrosas" alentados por "el enemigo", según dijo.
