"Con esta exposición pretendo demostrar la incidencia en la materia de la luz, la luz rasante, cómo puede cambiar la visión de la luz del espectador, su cambio de visión y su campo de visión dependiendo de donde él se sitúe físicamente", reflexionó en una entrevista con EFE el artista.
Y precisamente en Lisboa "la luz es diferente", explicó el pintor segoviano, quien se siente conectado con Portugal porque "es un pueblo que mira al mar, es un pueblo muy romántico y de ahí viene ese lado melancólico".
Las obras que expone en la ciudad lusa han sido creadas en los últimos tres años y tienen "una intención poética y una intención lírica", que Reguera relaciona con la cultura portuguesa: "Su poseía, su nostalgia, Sophia de Mello, Antero de Quental, todos esos poetas que han tratado mucho el tema de la nube".
En un espacio diáfano en pleno Bairro Alto, en el centro de la capital portuguesa, la pintura de Reguera llena las paredes con relieves y rugosidades donde predominan las tonalidades azules, precisamente evocando esa nube que mencionó.
"Hay una paleta de colores más suave relacionada un poco con ese momento de la suavidad del color relacionado con el arte del matiz; no tanto de la materia bruta, que también lo he tratado a veces, como del matiz, de la 'nuance', de cómo un color se va transformando en otro", describió.
Para conseguir sus acabados, con los que logra que sus pinturas tengan una fuerte presencia física, Reguera utiliza técnicas mixtas: va acumulando capas de pintura que después arranca para volver a pintar por encima hasta generar lo que él denomina "costra celeste".
Él las define como atmósferas con las que intenta "equilibrar lo más intangible y hacer leve lo pesado".
La exposición 'Materia y Luz', disponible hasta el próximo 26 de marzo, cuenta con pinturas de grandes formatos, algunas son paisajes abstractos tridimensionales, es decir, con los cantos del cuadro también pintados, mientras que otras son "paisajes muy melancólicos, nocturnos, también muy aéreos".
Una de las pinturas es 'Inspiración en el Lago de Todos los Santos', ubicado en el sur de Chile, que se enmarca dentro de una serie surgida tras un viaje que hizo al país latinoamericano en 2024 y motivada por el interés del pintor en la idea del viaje interior y el exterior.
Reguera ha expuesto, entre otros, en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en el University Museum and Art Gallery of Hong Kong y en el National Art Museum of China, y, a pesar de su larga carrera, aseguró que pinta "tan apasionadamente como el primer día".
"Incluso con más ilusión, porque a medida que van pasando los años y ves que vas logrando cosas o que vas, digamos, materializando utopías a través de los proyectos pictóricos, la energía va sumando", explicó el pintor.
