La dependencia castrense indicó en dos partes publicados en Telegram que 53 drones fueron derribados en la noche del jueves sobre diez regiones rusas, entre ellos doce en la región de Moscú, y posteriormente, de otros 95 drones sobre once regiones y los mares Negro y Azov, incluyendo cinco que volaban a la capital rusa.
La víspera el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó de que los militares rusos derribaron 27 drones en poco más de seis horas en las cercanías de la ciudad durante la tarde del jueves.
La situación obligó a cerrar temporalmente los cuatro aeropuertos moscovitas - Sheremétievo, Domodédovo, Vnúkovo y Zhukovski -, que reanudaron sus operaciones tras el levantamiento de la amenaza de nuevos ataques.
No obstante, al menos 10 aviones tuvieron que hacer escala en la ciudad de Nizhni Nóvgorod debido al cierre del espacio aéreo capitalino.
Ucrania y Rusia intercambian a diario ataques con drones y misiles contra sus infraestructuras críticas, como parte de una táctica de desgaste dirigida a socavar el potencial enemigo.
La región fronteriza de Bélgorod, una de las más afectadas por los ataques ucranianos, sufrió durante la noche del jueves un masivo ataque de drones y misiles ucranianos, informó en Telegram el gobernador local, Viacheslav Gladkov.
Aunque no hubo víctimas humanas, el ataque causó daños considerables al sistema energético de la región, en la que más de 60.000 usuarios quedaron sin electricidad, agua y calefacción.
