“En unos días tendremos un Gobierno que ha declarado abiertamente tener una agenda antiderechos de las mujeres y estamos convocando a organizarnos”, dijo a EFE Vesna Madariaga, vocera de la Coordinadora 8M, la principal organización feminista del país.
Con carteles en las que se leían consignas como “¡Qué Kastigo!” o “Aborto sí o aborto no”, la marcha partió desde la emblemática Plaza Italia, epicentro del estallido social de 2019, y transcurrió por la principal arteria de la capital.
Cuando las manifestantes pasaban frente a La Moneda, sede del Gobierno y donde el 11 de marzo Kast dará su primer discurso como mandatario, saltaban y gritaban al unísono: “Yo no voté por él”.
“Tenemos que seguir unidas porque se viene algo muy duro. En 1973 sufrimos un golpe de Estado terrible, perdimos muchos derechos en esa dictadura cruel y luego los reconquistamos con mucho esfuerzo. Ahora tenemos miedo de volverlos a perder”, reconoció a EFE Anabela Díaz, una pensionada de 66 años.
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“Esta marcha es también por las que no están”, agregó a EFE su amiga Marcela, también jubilada.
Padre de nueve hijos y miembro del movimiento católico Schönstat, Kast votó en contra de la despenalización del divorcio, del aborto en tres causales y de la distribución de la píldora del día después cuando fue diputado, entre 2002-2018.

En sus dos intentos anteriores por llegar a La Moneda se comprometió a derogar la Ley del aborto -vigente desde 2017- y a eliminar el Ministerio de la Mujer, algo a lo que renunció en esta campaña para conservar el voto femenino que en 2021 le dio la Presidencia al progresista Gabriel Boric.
Aunque ha prometido que no dará la “batalla cultural” y que se centrará en las principales preocupaciones de los chilenos (la delincuencia y la economía), el movimiento feminista desconfía.
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“Vamos a estar muy alerta”, declaró a EFE la profesora Clara Vega, de 34 años, que acudió a la marcha con su hija adolescente: “Ellas son el futuro de esta lucha”, añadió.
Unos metros más adelante, una mujer vestida de sufragista posaba delante de un enorme cartel verde (el color de la lucha a favor del aborto), en el que se leía: “No retrocederemos en derechos”.

“Hay que recordar que llevamos harto tiempo en esta lucha y que gracias a muchas mujeres valientes que se manifestaron antes estamos hoy aquí”, subrayó a EFE minutos después.
Expresidente del Political Network for Values (PNW), una organización que promueve la familia tradicional y de la que también forma parte el húngaro Viktor Orbán o el partido español Vox, Kast designó como futura ministra de la Mujer a la evangélica Judith Marín, una conocida antiabortista.
“No puede ser la cara pública de quienes tienen que defender con estándares de derechos humanos, tanto a las mujeres como a las diversidad sexual”, denunció a EFE Priscila González, de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.
González dijo además que cree que “las políticas públicas van a empezar a carecer de perspectiva de género” y que varios proyectos de ley a favor de los derechos de las mujeres “van a quedar estancados”, entre ellos uno que se discute en el Parlamento para legalizar el aborto sin causales hasta la semana 14 de gestación.
