El primer ministro de Senegal, Ousmane Sonko, anunció el pasado 24 de febrero el citado proyecto legislativo.
“Toda persona que haya cometido un acto contra natura será castigada con una pena de prisión de cinco a diez años”, declaró entonces Sonko en la Asamblea Nacional, donde defendió la iniciativa como una respuesta a una “preocupación social creciente”.
El texto, que deberá ser sometido a votación parlamentaria, plantea modificar el artículo 319 del Código Penal, que ya criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo.
De igual modo, propone aumentar las multas -que podrían alcanzar los 10 millones de francos CFA (más de 15.000 euros), frente a los 1,5 millones actuales (cerca de 2.300 euros)-, así como perseguir a los culpables de hacer “apología” de las relaciones homosexuales.
El debate se produce en un contexto de creciente presión social y mediática en torno a la homosexualidad en este país, de mayoría musulmana, donde el tema continúa siendo altamente sensible.
En las últimas semanas, varias detenciones por presunta homosexualidad -incluidas las de figuras conocidas en redes sociales y el mundo del espectáculo- han reavivado el debate público.
Sonko, quien llegó al poder con un fuerte respaldo juvenil, ha reiterado en varias ocasiones su oposición a cualquier intento de despenalización, defendiendo que la legislación actual refleja “la identidad cultural y religiosa” del país.
De los más de sesenta países que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo, una treintena se encuentran en África, donde la mayoría de leyes de este tipo son herencia de la etapa colonial.
