Durante su intervención en el homenaje organizado hoy en la estación de Atocha en Madrid, epicentro de los atentados, la presidenta de esta asociación, Marisol Pérez Urbano, defendió la memoria y el recuerdo de lo que sucedió cuando aquel jueves de 2004 el ritmo se detuvo de golpe tras el estallido de las bombas del atentado yihadista.
"En apenas unos segundos el bullicio cotidiano se convirtió en silencio y luego en humo y después en gritos y más tarde en desconcierto", recordó la presidenta de la asociación que, si bien puede parecer "lejano" que hayan pasado 22 años, el tiempo "no borra las ausencias, no suaviza los silencios y no reconstruye las vidas que quedaron rotas".
Sin aludir explícitamente a la participación del entonces Gobierno español liderado por José María Aznar en la guerra de Irak, Pérez apuntó que hace 23 años el mundo también vivía tiempos convulsos.
"Sabemos bien lo que ocurrió después, porque las guerras rara vez se quedan donde empiezan sus consecuencias, viajan, atraviesan fronteras y terminan alcanzando a personas que nunca tuvieron poder para decidirlas", aseveró.
Por eso, instó a no repetir la historia, a no escalar en una violencia que puede tener consecuencias humanas devastadoras.
"Desde nuestra memoria y desde nuestro dolor seguiremos defendiendo siempre lo mismo: la vida, la paz y la responsabilidad de no empujar al mundo hacia tragedias que luego nadie puede reparar", zanjó.
El acto concluyó con una ofrenda floral de claveles y rosas blancas en recuerdo de los 193 asesinados.
