Araqchí, según informó su oficina, criticó esta doble moral por parte de algunos países europeos y altos funcionarios de la Unión Europea y aseguró que "cualquier apoyo o condescendencia" ante los ataques a irán "constituye complicidad en los crímenes".
Por su parte, Kallas mostró su preocupación por las consecuencias de la guerra y mencionó el estrecho de Ormuz, asegurando que los países europeos están preocupados por la paz y la seguridad de la región, según informó el Ministerio de Exteriores de Irán.
Este martes, Kallas aseguró que "el impacto del bloqueo del comercio en el estrecho de Ormuz es verdaderamente mundial", pues Estados Unidos y Europa importan una cantidad mínima de energía a través de Ormuz, pero alrededor del 80 % del petróleo y del gas natural licuado que transitan por esa ruta ahora bloqueada por Irán se destina a Asia, al igual que fertilizantes.
"Nos preocupa la libertad de navegación, pero ayer, durante la reunión (en Bruselas de ministros de Exteriores comunitarios), también quedó muy claro que esta no es una guerra de Europa. Nosotros no la iniciamos. No se nos consultó. Y no sabemos si los objetivos de esta guerra realmente", dijo la responsables de Exteriores de la UE.
