“Hoy se celebrará en un mismo lugar la oración fúnebre colectiva por aquellos mártires vinculados a Kabul, y todos serán enterrados en un único cementerio”, declaró el jefe de Relaciones Públicas y portavoz del Ministerio de Información y Cultura, Khabib Ghufran, en su cuenta de X.
En el funeral se enterrará a los fallecidos originarios de la capital y a quienes sus familias hayan autorizado sepultar allí, muchas de ellas aún en provincias lejanas ya que el centro acogía a pacientes de todo el país.
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“A los de otras provincias y a quienes sus familias solicitaron que sus mártires se trasladasen a sus lugares de origen, se les ha concedido permiso para hacerlo”, añadió el portavoz.
Pese a estos preparativos muchas familias no podrán despedir a sus seres queridos ante la total incertidumbre sobre su paradero, después de que las autoridades confirmaran el cese oficial de las labores de búsqueda entre los escombros.
“La operación de rescate se ha completado y los heridos han sido enviados para recibir tratamiento al Hospital Wazir Mohammad Akbar Khan, al Hospital de Urgencias de Kabul y otros centros”, confirmó a EFE el doctor Sharafat Zaman Amarkhail.
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Más de 400 víctimas fatales y muchos desaparecidos
Decenas de familiares continúan concentrados frente a las ruinas del hospital Omid de Kabul en busca de información sobre algunos de los 2000 pacientes que, según los talibanes, dormían en el centro durante el ataque.
El último balance de las autoridades afganas señala que al menos 408 personas han muerto y 265 han sido heridas en el bombardeo, aunque insistieron que la búsqueda de fallecidos entre los escombros podría aumentar el número de víctimas.
Pakistán, sin embargo, niega haber atacado un objetivo civil e insiste en que sus incursiones fueron “altamente precisas” contra una base del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), el principal grupo insurgente paquistaní al que Islamabad acusa de operar desde suelo afgano con ayuda del régimen afgano.
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El conflicto entre los dos vecinos del sur de Asia, antes aliados históricos, se recrudece en medio de una constante guerra de versiones. Mientras Kabul denuncia una masacre en un centro de rehabilitación de drogodependientes, Islamabad sostiene haber desarticulado una base terrorista encubierta.
La ONU y otros organizamos internacionales urgen a realizar una investigación exhaustiva sobre el terreno y exigen el cese de unas hostilidades que amenazan la estabilidad de una región de más de 44 millones de habitantes.
