“No digo que sea imposible contribuir una vez que se haya implementado y establecido un acuerdo de alto el fuego. En ese momento, lo consideraremos seriamente. (...) Para un despliegue, la condición es que el alto el fuego esté firmemente establecido”, puntualizó ante la Dieta (el Parlamento nipón).
Takaichi respondió así a las preguntas de un diputado que insistía en las limitaciones legales del país asiático, cuya Constitución consagra el pacifismo y exige la renuncia total a la guerra, a la hora de enviar activos militares a una zona en conflicto, después de que así lo exigiera el presidente estadounidense, Donald Trump.
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En este sentido, la mandataria remarcó que su gabinete no tomará medidas que violen la ley japonesa y dijo que se encargará de “recordar” a Trump que su legislación restringe el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército).
Estas declaraciones tienen lugar un día antes de que Takaichi se reúna con Trump en la Casa Blanca, en una cita marcada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha afectado al suministro mundial de petróleo e impacta con dureza en Japón, dependiente de los envíos a través del estrecho de Ormuz.
Asimismo, la jefa del Ejecutivo nipón mencionó que en 2019, tras unos ataques a petroleros que Washington atribuyó a Irán, Tokio desvió un destructor y un avión de patrulla de las operaciones antipiratería cerca de Somalia para recabar información de Inteligencia. Entonces, se mantuvieron fuera de Ormuz.
La mandataria se ha visto comprometida después de que Trump apelara a Japón y otros países a desplegar buques de guerra en el estrecho de Ormuz, remarcando la dependencia energética de Tokio respecto de esta ruta controlada por Irán.
En la víspera, no obstante, el inquilino de la Casa Blanca cambió su discurso y dijo que ya no necesitaba el apoyo naval de la OTAN y socios como Japón.
