La empresa informó en un comunicado publicado en la red social X que la reparación de las instalaciones de Ras Laffan llevará hasta cinco años y obligará a la compañía a declarar una situación de fuerza mayor a largo plazo, una escenario que afectará al suministro a los mercados de Europa y Asia.
Los impactos se produjeron entre este miércoles y este jueves, explicó la empresa, que resaltó los daños en las líneas de producción de gas natural licuado (GNL) 4 y 6, con una producción total de 12,8 millones de toneladas al año, lo que representa aproximadamente el 17 % de las exportaciones de Catar.
La línea 4 es una empresa conjunta entre QatarEnergy (66 %) y ExxonMobil (34 %), mientras que la línea 6 es una empresa conjunta entre QatarEnergy (70 %) y ExxonMobil (30 %), recalcó QatarEnergy.
Según la empresa, los ataques también tuvieron como objetivo la planta Pearl GTL (Gas-to-Liquids), una instalación gestionada por Shell que transforma el gas natural en combustibles de alta calidad de combustión más limpia y produce aceites base utilizados para fabricar aceites de motor y lubricantes de alta calidad, así como parafinas y ceras.
Esta interrupción generará una pérdida en la producción de productos condensados, nafta, azufre y helio, lo que provocará unas pérdidas anuales de unos 20.000 millones de dólares.
El ministro de Estado para Asuntos Energéticos y presidente y director ejecutivo de QatarEnergy, Saad Sherida Al-Kaabi, afirmó que nadie resultó herido en esos ataques "injustificados y sinsentido que no solo constituían un ataque contra el Estado de Qatar, sino también contra la seguridad y la estabilidad energéticas mundiales".
"Se trata de un ataque contra todos aquellos que defendemos el desarrollo y el progreso humano, sustentados por un acceso justo, fiable y seguro a la energía", comentó.
