En el documento, basado en datos de 2024, advierten de que 2.100 millones de personas no disponen de agua gestionada de forma segura, mientras que 1.700 millones carecen de servicios básicos de higiene en sus hogares.
"Cuando se carece de acceso al agua y a servicios de saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés), la responsabilidad de abastecer al hogar recae desproporcionadamente en mujeres y niñas", alertan los autores del estudio, que integra una perspectiva de género en su análisis.
La Unesco señala que esta carga las expone a "esfuerzos físicos y riesgos de seguridad, especialmente en zonas remotas". Además, el transporte manual de agua puede derivar en lesiones crónicas y situaciones de violencia de género.
La desigualdad es una constante en las regiones con carencias. En América Latina y el Caribe, el suministro de agua suele depender de las mujeres, un trabajo que "generalmente no es remunerado ni reconocido".
Asimismo, su presencia es escasa en la gobernanza y financiación de infraestructuras, como ocurre en Europa. Para la Unesco, resulta imperativo "eliminar las barreras a la participación igualitaria".
El informe subraya que la seguridad hídrica femenina mejora cuando las intervenciones adoptan enfoques que desafían "los valores patriarcales".
No obstante, puntualiza que la propiedad formal de tierras no garantiza el control real del recurso, especialmente cuando los derechos de uso difieren de los de gestión y de su capacidad para vender, alquilar o ceder el recurso.
Respecto a las catástrofes naturales, intensificadas por el cambio climático, el riesgo para la población femenina es mayor, y afecta de forma crítica a su salud e higiene menstrual.
Finalmente, la Unesco sostiene que involucrar a las mujeres en la gestión de los ecosistemas no solo reduce las brechas de género, sino que ayuda a construir comunidades más equitativas y resilientes.
Sobre América Latina, la incorporación de la igualdad de género en las políticas de agua de América Latina y el Caribe es "viable y transformadora, pero está avanzando a paso lento y no se está multiplicando a gran escala".
"Las mujeres, especialmente las de las zonas rurales y las comunidades indígenas, desempeñan un papel fundamental, aunque a menudo no reconocido, en el acceso al agua, la gestión de los recursos hídricos y la protección del medio ambiente".
