El juicio, que se celebrará en Lyon hasta el 27 de marzo, se centró hoy en el primer interrogatorio a Zepeda, quien al ser cuestionado por el presidente del Tribunal de lo Criminal del Ródano y por la acusación particular admitió haber mentido "por vergüenza y miedo", pero sostuvo que dejó a Narumi con vida cuando salió "a toda prisa" de su habitación la noche del 5 al 6 de diciembre de 2016.
Sin embargo, la investigación judicial mantiene que tras cenar con la joven en un restaurante la mató en la habitación que ella tenía en una residencia de estudiantes de Besançon (este), donde esa noche otros residentes del inmueble escucharon sonidos de pelea y gritos, y que a primera hora del alba salió con su cadáver.
El sumario mantiene también que posiblemente se deshizo del cuerpo en una zona boscosa y deshabitada donde estuvo dos horas ese día y en la que había estado recorriendo previamente con un auto de alquiler, que registró todos los desplazamientos del vehículo, así como por el análisis efectuado por la policía de su teléfono móvil.
Preguntado por qué compró lejía en aerosol, un bidón de gasolina de cinco litros y una caja de cerillas antes de quedar con su exnovia, el chileno respondió que para limpiar una mancha en el auto, para vaciar y rellenar el bidón con gasolina por si se quedaba sin combustible y porque la caja de cerillas era bonita y quería llevársela como recuerdo.
En el tercer día del juicio, el presidente del tribunal ordenó la proyección de un video que Zepeda envió a Narumi desde Chile antes de viajar a Francia para tratar de recuperarla en el que le imponía una serie de condiciones: "El precio que debes pagar es que te convertirás en la chica perfecta de ahora en adelante: nunca causarás problemas, nunca te enfadarás, nunca serás mala, nunca dirás una mala palabra, nunca negociarás nada más".
Tras verlo, el acusado describió su actitud como "infantil", mientras que la abogada de la familia de la víctima le replicó: "No es infantil, es amenazante".
El presidente del tribunal, por su parte, lo calificó de "bastante escalofriante" e "inquietantemente frío".
Zepeda fue condenado por asesinato premeditado dos veces a 28 años de cárcel, en primera instancia y en apelación, pero su defensa logró que el Supremo anulase la última sentencia y ordenase repetir el juicio por una prueba que la acusación añadió en el anterior proceso.
La vista continúa este viernes con el interrogatorio de los peritos psicológicos, genéticos e informáticos.
